Fundación de Investigación y Estudios Fiscales y Económicos Regionales

Jueves 9 de Septiembre de 2010

IEFER Profesional

¿Seguirá soplando el "viento de cola" para la Argentina con Europa en crisis?

La economía global comienza a atravesar un nuevo ciclo y el país se verá impactado, en mayor o menor medida, por estos vaivenes. Expertos anticipan qué puede ocurrir con variables clave como el tipo de cambio, el precio de las commodities y la salida de capitales

Publicado Miércoles 12 de Mayo en Pymes

La economía mundial tiene sus ciclos. Algunos alcistas y de euforias en los cuales los inversores se animan a tomar riesgos. Otros, en donde reina la incertidumbre y la búsqueda de refugios.

Y la Argentina, en mayor o menor medida, se ve impactada por estos vaivenes. Cada “sacudón” que ocurre a nivel global se siente, ya sea en una mayor suba en los precios de los bienes y servicios que consumen los argentinos, en la mayor salida de capitales, en la presión sobre el dólar, o en los cambios que ocurren en las ventas o compras de productos que se comercian con otros países.

La crisis que tuvo su epicentro en Grecia y que amenaza con instalarse en el Viejo Continente por largo tiempo, no será la excepción.

Y es por ello que los expertos creen que, en los próximos meses, empezarán a verse los primeros síntomas de que el “viento de cola” que ha beneficiado al país, comenzará a soplar con menos fuerza y amenaza con transformarse en una leve brisa. O podría pasar a ser viento en contra, si finalmente la crisis se agrava y se “carga a cuestas" a varios países.

¿Qué tan feo puede ponerse el panorama? En buena medida dependerá de la profundidad del derrumbe europeo. De momento, los analistas prenden algunas luces amarillas.

“Esta crisis es muy importante, y seguramente no hemos visto el último capítulo, porque la asistencia financiera a Grecia significa más liquidez, pero no resuelve los problemas de fondo”, advierte Miguel Kiguel, titular de la consultora Econviews.

Pero más allá de lo que ocurra con Grecia en las próximas semanas, lo que parece claro, tanto para los optimistas como para los escépticos, es que el euro se encamina a una depreciación.

“Con este plan lo salvaron, pero quedó en evidencia que tiene un nuevo precio de equilibrio y que va a ser más bajo que el actual. La contrapartida de esto es la fortaleza relativa del dólar”, indica el economista Enrique Szewach.

Y agrega que ese nuevo escenario hace que varios de los pilares sobre los que se basó el actual modelo económico, tales como la pujanza de precios agrícolas y el margen para manejar el tipo de cambio, sean, al menos, puestos en duda.

“Si la situación de Europa se agrava entraremos en un escenario complicado para la Argentina. Y si no se hace más grave, el país -si bien seguirá teniendo empuje internacional- ya no sentirá un viento tan fuerte como el de antes”, advierte.

Euro en caída Si la referencia para saber cómo sigue la crisis europea es la opinión de los propios griegos, entonces hay motivos para preocuparse.

En una entrevista con la prensa española, Yanis Varoufakis, uno de los economistas griegos más prestigiosos, dio a entender que la historia ya está escrita. Que el país inevitablemente irá al default, y que el anuncio del paquete de ayuda sólo sirvió para ganar un poco de tiempo.

El país está en caída libre; es imposible que evite la suspensión de pagos”, sentenció.

Al respecto, la similitud con la situación argentina de 2001 hace que también aquí abunden los pronósticos pesimistas.

Fernando Marengo, economista jefe del Estudio Arriazu, describe el duro panorama que espera a los países europeos con déficit fiscales y de cuenta corriente: “Ahora lo que va a venir es un default de hecho en la deuda no registrada, que consiste en extender la edad de jubilación, sacarle beneficios a los jubilados y hacer bajas nominales de salarios”.

De todas formas, cree que se evitará un escenario de desastre gracias, a la millonaria asistencia financiera.

“El éxito de esto depende de si la Reserva Federal de Estados Unidos toma todos los euros nuevos que se emitan y a cambio le da dólares a Europa. Como hizo anteriormente con otros países, Brasil entre ellos, y le salió bien. Sólo así se lograría evitar una inflación europea”, señala.

Claro que la primera consecuencia de esta situación es un fuerte flujo de capitales que quieren escaparse del Viejo Continente.

¿Hacia donde fluirá el dinero? El analista internacional Jorge Castro cree que el primer efecto de la crisis “es el de una aceleración del envío de fondos líquidos desde Europa hacia otros mercados; y la búsqueda del dólar como refugio de valor”.

Castro, que compara la actual crisis financiera con la caída del banco Lehman, cree que algunos mercados emergentes podrán encontrarse entre los beneficiados por este cambio en la dirección de los capitales.

Desde Estados Unidos, el economista Guillermo Calvo dio una visión escéptica para el mediano plazo. “Lo que se ve es que la única medida desde el punto de vista económico que existía en Europa era el uso de una moneda única, pero la misma no sostiene su valor”, dijo a una revista especializada.

Es sabido que, frente a la mayor incertidumbre, los inversores abandonan sus tenencias de mayor riesgo y van en búsqueda de activos más seguros.

La reacción de la semana pasada hace pensar que la profundización de la crisis europea no será la excepción.

Sin embargo, los analistas creen que, esta vez y a diferencia de lo ocurrido en otras crisis financieras, América latina no será tan golpeada. Y que, pasado el temor inicial, hasta pueda reponerse.

“Los países emergentes que tienen mejor calidad crediticia, como Brasil, Perú y Colombia, no tuvieron un impacto fuerte en sus bonos, a pesar de las caídas en los mercados de capitales”, destaca Kiguel.

Pero enseguida recuerda que la Argentina no está en ese grupo.

Capitales en fuga Entre el temor de quienes huyen de Europa y la ambición de quienes miran las crecientes tasas de interés de América latina, la situación del mercado argentino sigue siendo extraña, ya que el aislamiento que el país tiene respecto del mercado de capitales lo pone, paradójicamente, a salvo de una extremada turbulencia.

Y los particulares que pudieron guardar dólares, en épocas de conflicto ya fugaron la gran mayoría de dinero que podían sacar del sistema.

“Los que se asustaron del riesgo país argentino ya se fueron hace tres años, que fue cuando comenzó la salida masiva de capitales. Entonces si ahora no se nota con tanta fuerza la salida es justamente por la situación de aislamiento financiero”, indica Luciano Cohan, economista jefe de la consultora Analytica.

Al igual que la mayoría de sus colegas opina que ahorala dificultad más directa que enfrenta el país es un encarecimiento en el acceso al crédito.

“El propósito de poder endeudarse a una tasa de un dígito después de hecho el canje parece poco probable en estas circunstancias del mercado global”, señala.

También en esa línea, Diana Mondino, experta financiera y docente de Ucema, opina que el mercado global tendrá condiciones menos favorables que las que se habían pensado cuando se lanzó el canje. Desde su punto de vista, la volatilidad que está afectando a los mercados determinará que ahora se preste más atención a los puntos débiles del panorama económico argentino.

“En lo que nos puede perjudicar es en que hay indicadores a los que quizá se les prestaba poca atención, como el crecimiento del gasto y el mayor endeudamiento y, ahora, a la luz de lo que está pasando en Europa, serán más tenidos en cuenta por los inversores”, remarca.

Una consecuencia de esta mayor estrechez financiera será el aumento de las dificultades fiscales.

Sobre este punto, Marengo advierte que “vamos a una etapa de mayor turbulencia, en la cual hay que seguir con mucha atención el indicador de la salida de capitales, que por ahora no está en un nivel preocupante pero puede empeorar si se percibe mayor riesgo en los mercados emergentes”.

Brasil y el tipo de cambio bajo presión Un punto que le quita el sueño al Gobierno argentino es cómo la crisis del euro pueda impactar sobre el real brasileño y las demás monedas de la región.

O, dicho en otros términos, si lo que ocurrirá es sólo un debilitamiento del euro o un fortalecimiento del dólar respecto delas demás monedas.

“En una primera etapa parece que le pega al euro y no tanto a las monedas emergentes, pero ahora dependerá de las decisiones políticas de cada Gobierno”, advierte Kiguel.

Respecto del caso brasileño, que es el que afecta de manera más directa a la Argentina, señala que hay una “pulseada” que por ahora va ganando el Banco Central frente al ministerio de Economía, en el sentido de mantener al real apreciado, aun cuando haya síntomas de pérdida de competitividad.

¿Cuánto duraese real fuerte si el dólar empieza a subir? Kiguel cree que por ahora se moverá entre la banda de 1,70 y 1,90 reales por dólar, lo cual no implicaría un cambio demasiado drástico respecto de la paridad con el peso argentino.

Lo que está llamando la atención es que en el país vecino están subiendo las tasas, y con un dólar estable se está generando un fenómeno comparable con la vieja “bicicleta financiera” argentina, ya que los créditos en reales luego pueden transformarse en dólares.

“Esto hace que sigan entrando capitales a Brasil para participar de esta especulación. Hasta dónde pueda seguir esto es algo que dependerá de la situación de reservas de Brasil, que sigue priorizando una política de metas de inflación”, indica, por su parte, Szewach.

Ante la situación de que el real se devalúe, la situación argentina luce complicada, dado que si el Gobierno decide acelerar la tasa de devaluación estaría sacrificando su principal ancla inflacionaria.

Y si decide mantener su política cambiaria actual, los sectores industriales perderían competitividad.

Para los economistas, el Gobierno tiene un margen pequeño en el cual puede sostener su actual ritmo de deslizamiento cambiario si Brasil devalúa. Kiguel marca la zona problemática en una paridad encima de dos reales por dólar (hoy cotiza a 1,78).

Por encima de esa paridad, advierte, el gobierno argentino no tendrá otra alternativa que acompañar una devaluación mayor.

“En definitiva, va a tener que tomar una decisión política. Con un real más débil se aceleraría la devaluación, porque eso ocurrió en otros momentos. Pero ahora tenemos un panorama fiscal complicado y una inflación más alta. Y devaluar el peso más rápido es más presión inflacionaria”, enfatiza Marengo.

La soja hace equilibrio La otra vela que prende el Gobierno es, naturalmente, para el precio de la soja. Es que una situación típica de los mercados de commodities es que guarden un comportamiento inverso al dólar.

En las últimas crisis, las cotizaciones han tendido a crecer con un billete verde más débil y a desinflarse cuando hay demanda de la divisa.

Entonces, ¿estamos a las puertas de una baja en el precio de la soja, justo cuando toda la economía argentina basa su reactivación en la cosecha récord?

Aquí es donde el país puede tener algo de suerte, ya que, si bien nadie prevé una suba, tampoco hay pronósticos de caídas abruptas.

“En esta crisis va a quedar evidenciado que la economía mundial está experimentando cambios estructurales importantes, y que tienen que ver con la demanda de los países asiáticos. Eso va a impedir que caiga el valor de los productos agrícolas”, señala Castro.

Cambio de vientos Así, con un tipo de cambio que sufrirá mayor presión, con un crédito más caro de lo que se esperaba, con una posible reactivación en la salida de capitales e incertidumbre sobre si la soja podrá o no seguir salvando los papeles, todo indica que el viento de cola podríanosoplar tan fuerte a favor del paíscomo hasta ahora.

Las próximas semanas, a la luz de lo que ocurra en la Eurozona y de qué tan profundo sea el pánico de los inversores, seránclave para saber si la Argentina seguirá al menos disfrutando de una brisa en popa.

Desde el Gobierno, la visión del panorama es clara: ayer la presidente Cristina Fernández de Kirchnerauguró un mal final para el plan de ajuste griego.

Para la Presidenta, el país nunca tuvo en realidad “viento de cola”, pero de todas formas advirtió que “tenemos que estar muy preparados” ante un escenario global más hostil

Fuente: iprofesional

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