IEFER Profesional
El Gobierno de Dilma Rousseff teme que la resolución de la AFIP, que obliga a declarar anticipadamente la importación, afecte a los productores brasileños. Funcionarios adelantaron que no serán tan tolerantes como lo fueron en el 2011
Publicado Sábado 14 de Enero
La resolución de la AFIP que obliga a los importadores a presentar una declaración formal anticipada con la programación de compras de bienes de consumo en el exterior ya está generando ruido a nivel regional.
Tal es así que Brasil ya está planeando una "dura" respuesta, en el caso de que la medida termine afectando a las exportaciones de ese país.
Así lo adelantó el medio brasileño Valor Económico, que destacó que el ministerio de Desarrollo de ese país recibió la noticia con "preocupación".
Es más, una autoridad cercana a la presidenta Dilma Rousseff le recalcó al diario brasileño que el Gobierno no está dispuesto a tolerar barreras injustificadas a los productores brasileños, como sí lo hizo hace un año.
En este sentido, aclaró que Rousseff les había pedido a sus funcionarios flexibilidad en el trato con Argentina en 2011, debido a que el país enfrentaba un año electoral y quería evitar que se politizara el tema. Y eso, pese a que el país retrasó hasta por sesenta días en algunos casos las licencias no automáticas para importar bienes de consumo como autos, piezas, maquinas agrícolas, calzados y alimentos.
Tras esta actitud, la administración de Rousseff esperaba que Cristina Fernández de Kirchner flexibilizara los controles en su nuevo mandato. Sin embargo, esta expectativa se frustró ya que las primeras señales de Buenos Aires apuntan más hacia un endurecimiento.
Según una autoridad brasileña citada por el diario Valor, Dilma respondería a las posibles nuevas trabas de Argentina de manera similar a lo que hizo el año pasado cuando, hacia fin de 2011, la retención de productos como calzados llevó al gobierno brasileño a frenar en los puertos las remesas de autos argentinos, que sólo comenzaron a liberarse cuando los stocks empezaron a llenar los patios.
En otras palabras, los automóviles, partes y piezas locales se regirían por un régimen de licencias no automáticas.
La gota que colmó el vaso
El pasado diciembre en Montevideo, el Mercosur realizó una cumbre en la que Cristina criticó fuertemente las "ventajas" que Brasil había disfrutado por años en el comercio bilateral, en el que el superávit en favor del vecino país supera los u$s8.000 millones.
En lugar de dar una respuesta dura, Dilma decidió mostrarse conciliadora en aquella ocasión. Y se mostró interesada en crear mejores condiciones para lograr un equilibrio.
Sin embargo, más allá de esas palabras lo cierto es que la paciencia brasileña ya está colmada. Según la nota del diario Valor, una autoridad de ese país reveló que no habrá más tolerancia. La excusa de las elecciones ya quedó superada.
De todos modos, el Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño (Itamaraty) continuará adoptando públicamente una posición conciliadora. Sucede que probablemente representantes de ambos países se reúnan en febrero, y esa sería la ocasión ideal para limar asperezas.
En una de las reuniones, se discutirá la "complementariedad de las cadenas productivas", un antiguo proyecto para asociar empresas de los dos países en procesos conjuntos. El otro encuentro es el que tratará las cuestiones bilaterales, como la retención de productos en las aduanas.
Sin embargo, la resolución de la AFIP adelantó estas discusiones. De hecho, el miércoles a la tarde hubo un intercambio de llamados telefónicos entre la Secretaría de Comercio Exterior de Brasil y la Secretaría de Comercio argentina, en los que el vecino país expresó su deseo de que las nuevas acciones no afecten aún más el ingreso de productos brasileños.
Pero, al parecer, este diálogo no dejó conforme al Ministerio de Desarrollo del país de Rousseff. La "preocupación" es tal que esa cartera editó una nota previendo "gestiones sobre el tema, para evitar eventuales efectos negativos en el flujo comercial".
Para tratar de traer algo de tranquilidad sobre el tema, la secretaria de Comercio Exterior de Argentina, Beatriz Paglieri (quien se reunió hace unos días con productores de calzados locales y acordó intermediar para reducir la cuota de venta de zapatos brasileños al país) aseguró que la medida de esta semana se destina a dar "mayor transparencia" y previsibilidad al comercio exterior.
Cabe recordar que Paglieri es subordinada del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Ambos les dijeron a los empresarios locales que quieren obtener un superávit comercial total de entre u$s10.000 millones y u$s12.000 millones en 2012, recordó Valor Económico.
Fuente: iprofesional
Copyright © IEFER, 2009. Todos los derechos reservados