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Apostar al billete verde o ganar con la tasa de interés de los depósitos divide las aguas entre los ahorristas. En el año, una opción duplica el rendimiento de la otra. Sin embargo, el “seguro de cambio” que ofrece el Gobierno permite lograr una buena combinación y una interesante renta dolarizada
Publicado Miércoles 1 de Junio de 2011 en Finanzas
Más allá de los grandes "clásicos" que suelen enfrentar en el terreno deportivo a importantes equipos de fútbol en todo el mundo, existe otro, que se juega a diario en las calles del microcentro porteño, que pone frente a frente a los "hinchas del dólar" y a los "defensores del plazo fijo".
En este caso, y a lo largo de los últimos meses, las victorias no se alternaron entre uno y otro sino que han favorecido a uno de estos dos "eternos rivales".
En efecto, si se analiza la evolución del billete verde (en el mercado formal de cambios) frente a la rentabilidad que ofrece un depósito a plazo, claramente, esta última opción se ha alzado como la ganadora, al "derrotar" por unos cinco puntos porcentuales a la primera.
Una ganancia de esta magnitud es todo un logro. En particular, para los grandes inversores, si se considera que es una apuesta casi libre de riesgo y que, en Estados Unidos, las tasas de interés rondan el 0,25 por ciento anual.
A modo de ejemplo: aquél que colocó su dinero en un banco hace exactamente un año recibió una retribución cercana al 10 por ciento.
Quien, en la vereda de enfrente, optó por dólar, lo compró a $3,93 por unidad y lo vendió a $4,12, habrá incrementado su patrimonio en apenas un 4,8 por ciento. Es decir, la mitad.
En tal sentido, quienes vienen apostando a lograr esta diferencia de rendimiento que ofrece el plazo fijo han venido ganando casi todos los meses, a excepción de abril, momento en el que la divisa escaló repentinamente a $4,10.
Haciendo cuentas, quien por ejemplo vendió 10.000 dólares en mayo del año pasado, obtuvo $39.400 que, colocados al 10% anual, se convirtieron en $43.340.
Si, para completar el círculo, en estos días recompró los billetes y pagó $4,12 por unidad, se hizo de 10.520 dólares.
Vale decir que, sin tener que hacer grandes tramiteríos ni afrontar elevados riesgos, obtuvo una diferencia del 5% solamente moviendo su dinero de un lado al otro.
Esto es lo que explica por qué el volumen de las colocaciones en los bancos no para de crecer, pese a que éstos paguen tasas que son menos de la mitad de la inflación.
Pero hay más. En lo que va del 2011 también se registró una ganancia muy interesante.
De hecho, entre fines de diciembre y mediados de mayo, quien colocó su fondos en una entidad ya acumula una utilidad que ronda el 6%, frente a un dólar que apenas se apreció un 2,7 por ciento.
No hace falta apuntar que, tal como está el mundo hoy -con tasas que rondan el 0%- ganar más del 3% en dólares en apenas cinco meses es un gran negocio. Aquí y en cualquier lugar.
"No es un dato menor que en lo que va del año, la mitad de los agregados monetarios privados se fue a plazo fijo", afirma Ramiro Castiñeira de Econométrica.
"Si bien el ahorrista pierde contra la inflación gana contra el ´verde´ y, encima, los depósitos en esa moneda prácticamente no rinden nada. Por eso se elige al plazo fijo", destaca Castiñeira en diálogo con iProfesional.com.
Un clásico que viene de larga data
Una visión de más largo plazo también les da la razón a los "plazo adictos", pues desde principios del 2010 al presente, la tasa de interés promedio en pesos ha sido del 10,2% anual, frente a una variación del dólar de apenas el 4,2 por ciento.
Los inversores no sólo están atentos con lo que ocurra con la tasa de interés, sino también a los cambios que puedan registrarse en la divisa estadounidense.
De este modo, en la comparación, buscan asegurase que siga existiendo un margen que justifique dejar el dinero en el banco.
En este punto, las opiniones de los expertos son unánimes: aun cuando saben que pierden poder adquisitivo en manos de la inflación, su punto de referencia es el incremento de su patrimonio en dólares.
El cortoplacismo avanza a pasos agigantados
En momentos de incertidumbre los ahorristas se vuelven mucho más cautelosos al momento de decidir qué hacer con su capital.
Una forma de demostrarlo es a través del acortamiento de los plazos en que realizan sus depósitos en el sistema bancario.
Según Gustavo Giraldez, director de Zonabancos.com, "es típico de los años electorales que las colocaciones comiencen a hacerse en períodos cada vez más breves, a medida que se acerca la fecha de la votación".
Este comportamiento puede comprobarse en las cifras que habitualmente publica el Banco Central.
De las mismas surge que las colocaciones a menos de 60 días vienen incrementando en forma notable su participación en el total.
¿Cuánto representan en la actualidad? Nada más y nada menos que el 56%. Vale decir que más de la mitad del volumen de este dinero en los bancos tiene vencimiento en apenas dos meses.
Ante esta situación, diversas entidades financieras buscan alentar la captación a mayores plazos.
En algunos casos, como por ejemplo el Macro, la diferencia entre un depósito a 30 días y otro a 120 alcanza los 1,5 puntos porcentuales.
En menor escala, el Galicia presenta una apertura de 1,25 puntos porcentuales.
¿Hasta cuándo continuará este rally?
Las estimaciones que manejan los economistas, tanto para el dólar como para las tasas de interés de los depósitos, son prácticamente coincidentes:
Tasas de interés: se espera que comiencen a subir lentamente a partir de julio.
Dólar: también mantendría la tónica levemente creciente, siempre en función de lo que determine el Central.
Fausto Spotorno, economista de Orlando Ferreres & Asociados (OF&A), destaca: "Podemos esperar que las tasas que hoy se encuentran cercanas a un 10% crezcan levemente".
"Este incremento se explica, en principio, por el contexto inflacionario y por un mayor ruido político, producto de las elecciones. Sin embargo, su crecimiento estará moderado por la fuerte emisión de moneda y por la gran liquidez", agrega el economista de OF&A.
Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso, apunta que si bien durante el primer semestre del año se ha observado una fuerte emisión de dinero, que empujó los tipos de interés hacia abajo, se espera que para mediados de julio la situación se revierta".
"Si bien en la actualidad los bancos poseen niveles de liquidez elevados -por lo que no necesitan pagar más para captar dinero de plazos fijos- considero que la natural dolarización preelectoral hará que incrementen los rendimientos de las colocaciones", señala Giraldez.
Los analistas destacan que al menos dos o tres meses antes de las elecciones el Ejecutivo mantendrá la cotización de la divisa casi sin variaciones, para mostrar que llega a las urnas con un dominio pleno y absoluto sobre el billete verde.
"Ningún Gobierno puede realizar un movimiento brusco, en momentos previos a los comicios. Todo lo que haya que ajustar se hará varios meses antes", opina el economista Tomás Bulat.
En tal sentido, de acuerdo con las proyecciones que se manejan respecto de ambas variables (dólar y plazo fijo), se estima que la rentabilidad se mantendrá en torno del 5,5% anual.
"Una moderada suba en los rendimientos bancarios, junto con la expectativa de que el dólar mantendrá su actual línea, hacen suponer que esta tendencia permanecerá en los próximos meses", agrega el analista de Econométrica.
Según un sondeo de la consultora internacional LatinFocus, la opinión mayoritaria de los analistas es que el billete verde cotizará para fines de septiembre a $4,14 y para diciembre a $4,22.
Con estos datos sobre la mesa, cabe esperar que el actual proceso de ganancias en dólares, en torno del 5%anual, se mantenga por lo menos durante 2011.
De este modo, el contexto actual permite que tanto los "defensores del plazo fijo" como los "fanáticos del dólar" puedan sentirse contentos por igual. Y que tengan la posibilidad de lograr un punto de encuentro.
Es que la combinación que surge de deshacerse de billetes para efectuar un depósito -ganar con la tasa de interés- y luego recomprar divisas hace que las colocaciones en los bancos sirvan como un mero instrumento para aumentar el patrimonio de los argentinos en dólares. Encima, a una tasa que difícilmente encuentren en otros países.
Las empresas y grandes inversores mayoristas entendieron este "juegito" hace tiempo.
Y es por eso que los plazos fijos no paran de crecer, a pesar de que paguen menos que la inflación.
Fuente: iprofesional
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