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Los argentinos se entusiasman comprando autos, electrodomésticos y renovando celulares y notebooks. Pero las empresas locales no están en condiciones de fabricar todos los insumos. La industria agranda su rojo que sólo es compensado por el campo. ¿De cuánto es éste déficit? ¿Un camino sin retorno?
Publicado Lunes 5 de Julio de 2010
La fiesta del consumo que se vive en la Argentina avanza sin pausa y a paso firme.
No es para menos. Todas las variables “confabulan” para que, hoy por hoy,consumir seael mandato por excelencia: se multiplican las agresivas promociones de venta, las paritarias impulsan subas salariales superiores al 30%, el Gobierno no muestra síntomas de detener el nivel de gasto, el tipo de cambio se mantiene semidormido y la presión inflacionaria produce que los billetes “quemen” en las manos de la clase media. Y, más allá del preocupante efecto en los precios, lo cierto es que la industria argentina se hizo eco de esta coyuntura favorable y así es como, desde hace meses, está apuntandotodos sus cañones para satisfacer esta voraz demanda. De este modo, la actividad productiva, el mes pasado, logró una tasa de crecimiento interanual del 10%, un avance liderado -principalmente- por la performance de ramas como la automotriz y la siderurgia. Sin embargo, esta fiesta del consumo es una moneda que tiene dos caras:Esteúltimopunto obedecea tres factores:
Todo estoestá generando que ingresen, inevitablemente, muchos más bienes importados que los que desea el Gobierno. ¿Qué produce esto? Según el economista Tomás Bulat, "la Argentina tiene una situación estructural de balanza comercial deficitaria en elsector industrial" o, tal como algunos expertos ya lo denominan, un verdadero “agujero negro” que se “roba” miles de millones de dólares del mercado. Es otro tipo de“fuga” de divisas, mucho más silenciosa, pero que igual genera preocupación en el Ejecutivo. ¿De qué magnitud es ese “agujero negro”? En diálogo con iProfesional.com, Bulat consideró que la diferencia entre ventas al mundo y compras de manufacturas importadas, a fin de año, habrá sido responsable de “aspirar y eliminar” del mercado nada más y nada menos que unos u$s20.000 millones. Alejo Espora, coordinador de Estudios Macroeconómicos y Sectoriales del Banco Ciudad, coincidió con esa previsión, al tiempo que destacó que esta cifra “es comparable a todos los ingresos que generará el complejo sojero durante 2010”. Al respecto, Bulat brindó un ejemplo contundente sobre este fenómeno: “Cuantos más autos Brasil nos compra a nosotros, más déficit vamos a tener en el sector automotor, porque necesitamos importar mucha mayor cantidad de autopartes”.
En otras palabras, cuando una persona patenta un vehículo nacional, la etiqueta "Industria Argentina" es algo muy relativo: es muy probable que el motorque se esconde bajo el capot en realidadsea de Brasil,el estéreo y los amortiguadores, de Francia yel equipo de aire acondicionado, de China.
Del mismo modo, cada vez que un argentino compra alguno de los más de 1 millón de LCD que se van a comercializar este año en el país, más que un producto local, está adquiriendo una unidad cuya carcasa plástica muy probablemente haya sido traída desde el gigante asiático y el control remoto tenga mano de obrade Taiwán. ¿La pantalla? Tampoco se "salva", viene embalada y lista para armar desde esas latitudes. Por otra parte, si bien este enorme rojo comercial culminará este año más que compensado gracias a exportaciones de bienes donde la Argentina es superavitaria –como trigo, maíz, carne y lácteos, entre otros-, esta enorme sangría de dólares actualmente tiene en vilo al Gobierno y es una variable que, de continuar creciendo,impulsaríaa los funcionarios nacionales a reforzar el control sobre el mercado de divisas o sobre el ingreso de bienes del exterior. No es para menos:la fuerte dependencia por lo importado estimula la erosión del superávit comercial -uno de los escudos del “modelo K”-, generando, en consecuencia, una sangría de dólaresen momentos en que la salida de capitales tiene un piso estructuralde u$s650 millones mensuales. Bulat, aseguró que “elGobierno tiene la imperiosa necesidad demantener la provisión de dólares en la economía" y estoexplica el “gran susto que generó el crecimiento interanual de las importaciones en mayo del 72%".
Los dólares marcan la “delgada línea roja” Lo que más obsesiona al Gobierno es cuántos dólares quedarán en 2010de la diferencia entre las ventas totales al mundo de la Argentina y las compras que realiza en otras economías:los más optimistas hablan de u$s14.000 millones. Los pesimistas señalan que el mismo no superará los u$s12.000 millones. El dato es clave para el Ejecutivo, en un contexto en el que las estimaciones privadas prevén una salida de capitales cercana a los u$s10.000 millones para este año, aunque ya hay quienes alertan que este númeropodría crecer si el Gobierno aumenta los controles sobre el billete verde. Una obsesión equivocada Si bien Bulat consideró que “la Argentina tiene que tener provisión de dólares”, sostuvo que “la obsesión del Gobierno con el balance comercial es equivocada”. ¿Qué sucede? Para el experto, en un contexto “normal”, a un país leingresan dólares por la balanza comercial, pero también al pedir deuda, pública o privada, y por la inversión extranjera directa. El problema para la Argentina es que el comercio exterior “se convirtió en la única forma de provisión de divisas, porque no terminamos de resolver que nos presten plata, porque el sector privado no tiene incentivos para desarrollar proyectos y porque la inversión directa está en los niveles históricos más bajos”. En consecuencia, si por el lado financiero y de la inversión está cortado el ingreso de dólares, “le cae todo el peso a exportadores e importadores. Y esto está mal”, disparó Bulat. Al respecto, el experto agregó que el saldo comercial que se alcanzará este año estará entre los más altos de toda la historia, de este modo, consideró que“la Argentina no debería tener una obsesión por el superávit fiscal. Es más, no tiene que tener superávit. Lo que hay que tener es más inversión, porque eso es lo que genera trabajo y crecimiento estable”. En este sentido,Espora destacó que “la economía se está haciendo cada vez más dependiente de la cosecha para financiar el enorme déficit que existe en el sector industrial. El Gobierno le está prendiendo una vela, año a año, a la soja para que sobren dólares”. La paradoja de las importaciones: el juego de “alentar y prohibir” En este contexto, hoy se da una situación paradójica en la Argentina: el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, cotidianamente está “rastreando” a todos los sectores donde se pueda impedir el más mínimo ingreso de dólares restringiendo sus importaciones. Pero lo cierto es que el boom del consumo que alienta el Gobierno no hace más que neutralizar y dejar sin efecto cada medida del polémico funcionario. Así, por ejemplo, mientras Moreno pone los ojos en las importaciones de alimentos, que representan menos de u$s700 millones anuales, durante este año ingresarán autopartes para la fabricación de vehículos en el país por un valor récord de u$s10.000 millones. En otras palabras: cada vez que el Gobierno intenta frenar el arribo de algunos alimentos de origen europeo,textiles o juguetes, por la puerta de atrás están ingresando al país miles de millones de dólares por compras al mundo depiezas para autos, electrodomésticos, celulares y todo tipo de insumos de los que depende la industria local. En diálogo con iProfesional.com, un empresario que este año acumuló varios contenedores demorados en el puerto yque pidió mantener su nombre bajo estricta reserva, fue contundente: “El Gobierno, a través de la intervención de Moreno, está tratando de tapar el sol con la mano”. “Es más que evidente que frenando importaciones de alimentos, o retrasando el ingreso de algunos bienes, no va a lograr grandes resultados para cuidar la cantidad de dólares que hay en el mercado", destacó. Para el empresario, “cuando están alentando la venta de cualquier bien de consumo industrial, desde autos hasta televisores, inevitablemente están incentivando y favoreciendo que se multipliquen las importaciones”. De este modo, consideró que “podrán querer ser duros en la Aduana frente al ingreso de fideos italianos, cervezas mexicanas o latas de choclo brasileñas, pero pretender que las importaciones no se desboquen es como intentar evitar que llueva”. Al respecto, Bulat destacó que este enorme déficit es “estructural” y “no se resuelve poniéndole restricciones a losbienes de consumo”, sino que es necesario “cambiar la matriz industrial, sobre todo del complejo automotriz, que estamos negociando con Brasil”. Para que esto ocurra, el economista sostuvo que el Gobierno deberá promover y facilitar inversiones y garantizar que la Argentina no va a poner mástrabas a las importaciones y exportaciones porque, en la medida en que en el país se tengan dudas de que pueden cambiar las reglas de juego, lisa y llanamente las inversiones no llegarán y el déficit estructural continuará siendo elevado”. Los sectores que se “tiñen de rojo” Tal como destacó Bulat, el complejo automotor, elgran "caballito de batalla" de la industria nacional, es uno de los grandes responsables de este “agujero negro”. Sólo en concepto de autopartes, el déficit del sector será de u$s7.000 M, un 90% más alto que en 2009. Desde AFAC, la principal cámara autopartista, realizaron un revelador estudio que muestra que el 80% de los componentes de un vehículo que sale de una terminal argentina son de origen importado. En este contexto, el relevamiento destaca que “en el 90% de los casos en que las importaciones de componentes sufren variaciones es porque también creció la producción de vehículos”.
Julio Rodríguez, secretario de Grupo PROA, la segunda cámara sectorial, alertó por el creciente ingreso de componentes brasileños, que ya están llegando al país a precios similares a los de producción nacional, aun cuando a los brasileños lesjuega en contra el tipo de cambio. El directivo se quejó de que acá “no se están defendiendo los puestos de trabajo. En la Argentina tenemos 400 autopartistas trabajando a full, pero podrían ser 700 o 1.000”. De cara al futuro, Rodríguez se lamentó de que “no haya una política que genere una mayor participación de la industria local. Estamos tratando de generar un cambio pero es muy difícil. El boom de la industria automotriz hoy es el armado de autos, los autopartistas participamos pero no vamos a poder capitalizar todo el auge que vive la industria.El sectora crecer, es cierto, pero a una tasa menor a la que podría tener en realidad”. Un caso relativamente similar sucede con los artículos electrónicos, donde algunos productos, como las notebook que se comenzarán a fabricar en Tierra del Fuego tendrán 0% de componentes locales, tal como revelara días atrás iProfesional.com. Por otra parte, está el caso de la industria textil que, según el INDEC,creció casi 25% durante el primer cuatrimestre, principalmente gracias a las restricciones a las importaciones, que provocaron una caída en el ingreso de indumentaria del orden del 7%. Sin embargo, el “cerrojo” del Gobierno no logró evitar que el sector sea altamente deficitario: la fuerte dependencia de insumos de China y Brasil provocó que se tenga que importar un 40% más de tejidos y un 26% más de hilados. Alerta para el “made in Argentina” Sin embargo, el “agujero negro” de la industria no está únicamente dado por los sectores que se limitan a ensamblar o aplicar un mínimo de valor agregado. El problema también está en que los bienes que cruzan la frontera cada vez son más atractivos frente al “made in Argentina”. Espora no dejó lugar a dudas: “La importación de bienes de consumo se incrementa a un ritmo del 20% y la industria a un 10% promedio. Esto implica que la demanda está creciendo muy por encima de la producción nacional y que esta expansión se está cubriendo con más productos del exterior”. En este contexto, desde el Ciudad revelaron un dato clave: la participación de las importaciones en las ventas e inversiones realizadas en la Argentina están alcanzando un máximo histórico. En efecto: según la entidad, en lo que va del año, las ventas internas y la inversión (absorción doméstica) fueron cubiertas en un 14% por las importaciones. No es un dato menor: se trata de un valor que va camino a convertirse en récord histórico, “superando incluso a lo observado en el tramo final de la convertibilidad”. Al respecto, Bulat consideró que, en un contexto donde el tipo de cambio tiende a retrasarse y los costos suben, “comprar afuera está resultando más barato que producir en la Argentina”. Además, el experto alertó que esta tendencia tenderá a agravarse a lo largo del año, porque la inflación se mantiene constante y el tipo de cambio es el único ancla que tiene el Gobierno para contener la inflación. En este contexto, Pablo Rojo, director de Río Bravo Inversiones, sostuvo que “los efectos de un atraso cambiario como al que nos encaminamos van a ser sumamente negativos. Esto lleva a que las importaciones crezcan tres o cuatro veces más que las exportaciones, que es lo que estamos viendo ahora”. Los sectores más complicados, según un relevamiento de la consultora Finsoport, son los vinculados con la fabricación de indumentaria, productos de plástico, maquinaria, equipamiento eléctrico, televisores, motos, bicicletas y muebles, dado que el costo salarial que hoy enfrentan está hasta un 100% por encima del fin de la convertibilidad. “En gran parte de ellos, el panorama es sumamente comprometido”, alertaron. Si bien, según Econométrica, “los dólares que genera la economía mediante el superávit comercial permitirán cubrir todos los intereses de la deuda externa y envío de utilidades" en 2010,el "agujero negro" crecienteno hace más que alimentar la “obsesión” oficial para que sobrendivisas estadounidenses en la plaza local.
Fuente: iprofesional.com
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