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Los argentinos adelantan compras para ganarle a la inflación y el consumo crece a mayor ritmo que la inversión. Los salarios van más rápido que la productividad. El diagnóstico de los analistas no deja lugar a dudas. ¿Cuáles son las consecuencias más inmediatas y cómo lo notará usted en su vida?
Publicado Jueves 22 de Julio de 2010
“¿Es crecimiento genuino o apenas un rebote?” Ésta fue la pregunta que durante los primeros años de la “era K” se había transformado en el centro del debate económico.
Todos los análisis terminaban planteándose la cuestión de hasta dónde el crecimiento a tasas chinas obedecía al mérito de una buena gestión de la economía y hasta dónde respondía a una reacción natural después de los cuatro años de recesión y devaluación.
El tiempo ha seguido su curso. Y la respuesta, como suele ocurrir, no estuvo en ninguno de los extremos, sino en punto intermedio.
Es verdad que hubo un “efecto rebote” generado por la devaluación ypor el abaratamiento en dólares de los salarios. Pero también es cierto que se logróun crecimiento genuino, producto de una inversión que extendió la capacidad productiva y no se limitó al aprovechamiento de la infraestructura heredada de años anteriores.
Además, se dio untercer factor que fue fundamental: el viento de cola que sopló a favor de la Argentina yque ha dejado en una posición sumamente favorable a los países que venden al mundo materias primas provenientes, principalmente, del campo.
Hoy, la pregunta vuelve a plantearse, aunque el contexto ya es muy diferente al de aquellos años. Ahora, la mayoría de las opiniones se orientan más hacia la explicación del "efecto rebote" que a la del crecimiento genuino. Claro está, sin dejar de lado el fuerte estímulo -impulsado por el Gobierno- para incentivar la demanda.
Es así como, en un momento como el actual, en el que se baten récords de producción y consumo y cuando el país retoma el crecimiento a tasas chinas, vuelve a escena un viejo fantasma: el del recalentamiento de la economía. Con las consecuencias que éste trae para el bolsillo de todos los argentinos.
“La Argentina se encuentra en una situación especial porque tiene una economía recalentada con in?ación. La falta de inversión en algunos servicios y en ciertas industrias generó cuellos de botella, que también han sido fuente de presiones in?acionarias”, señalaba tiempo atrás Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía.
Pero, ¿qué es exactamente el recalentamiento económico? La teoría dice que este fenómeno ocurre cuando la capacidad productiva de un país no puede crecer a la misma velocidad que el consumo.
Aparecen los síntomasTambién conocida con la expresión “cuellos de botella”, esta situación se vivió en otros momentos históricos de la Argentina.
Ocurre cuando algún factor de los que influyen en la oferta de bienes encuentra un freno en su crecimiento. Puede ser producto de:
¿El resultado?
En consecuencia,ese peligroso camino -que varios expertos señalan que ha comenzado a transitarse- puede derivar en un duro ajuste, si es que no se toman las medidas correctivas a tiempo.
¿Por qué no ocurre esta corrección? “El boom de ventas internas está logrando disimular el impacto de la menor competitividad externa en varios sectores. Por ahora, es tan fuerte y desbocado el crecimiento de la demanda local que hay espacio para todos”, señala un reporte de Luciano Laspina, economista jefe del Banco Ciudad.
Así las cosas, el país se hace cada vez más "consumo dependiente". Aunque resultará difícil que esto perdure indefinidamente en el tiempo.
¿Por qué se habla de economía recalentada? Jorge Vasconcelos, director de Ieral, de la Fundación Mediterránea, destaca en su informe económico que mientras el consumo ya alcanzó los registros anteriores a la recesión de 2009, la inversión sigue por debajo de ese nivel.
Como ejemplo de esta situación, resalta que el IVA -un clásico indicador del ritmo de compras de los argentinos- está apenas 1,9% detrás de la marca de hace dos años (en términos reales). En contraste, la importación de bienes de capital todavía se ubica 11% por debajo del 2008.
Por su parte, el informe del banco de inversión Goldman Sachs pronostica un año “chino”, con crecimiento de 8%, y ya anticipa un piso de suba cercano al 6% para 2011y un riesgo de aterrizajeforzoso para 2012.
Coincidiendo con la visión escéptica sobre la sostenibilidad del crecimiento actual, Rogelio Frigerio, director de la consultora Economía & Regiones, destaca que “esta coyuntura económica no es sostenible en el mediano y largo plazo”.
En un paper donde pasa revista al modelo económico, advierte con crudeza que todos los pilares que contribuyeron al éxito en los años post devaluación ya se esfumaron.
¿Por qué se hace referencia a la desaparición del primer modelo “K”?
Este diagnóstico es compartido por la mayoría de los economistas, que además se muestran escépticos respecto de que estos problemas puedan solucionarse en el corto plazo. Pronóstico de inversión: frío y desmejorando “Las inversiones están en niveles bajos, y no es algo que vaya a modificarse por lo menos en los próximos dos años, hasta que quede claro cuál es el modelo que se va a imponer tras las elecciones”, advierte Orlando Ferreres, consultor y ex viceministro de Economía.
Este analista señala que las inversiones actuales están más orientadas al mantenimiento y a cubrir la demanda de corto plazo que a ampliar la capacidad instalada.
“Estamos en niveles de 20%, cuando hasta 2008 era de 24%”, agrega Ferreres, que denomina al escenario actual como de “inversiones modulares”.
Las encuestas confirman esta visión. En un año en el que se espera un crecimiento a “tasas chinas”, apenas una de cada tres empresas encuestadas por la consultora SEL dio cuenta de que prevé aumentar su nivel de inversiones.
En la mayoría de los casos, los desembolsos se limitan a programas de mantenimiento de la capacidad existente, sin modernización de equipos o ampliación de instalaciones.
Al indagarse sobre el “horizonte de previsibilidad” (es decir, qué tan lejos pueden planificar su ciclo de negocios) los empresarios argentinos marcan un umbral de 1,6 años.
“Este indicador se mueve en forma inversa a la confianza y a la certidumbre. Nunca se debería ubicar debajo de los cinco años, porque es imposible que un proyecto de inversión tenga recupero en un año y medio.Los ciclos de negocios necesitan tiempos más largos”, había advertido a iProfesional.com María Laura Calí, directora de SEL Consultores.
La necesidad de una mayor inversión es reconocida desde las propias filas oficiales. Lo admitió el ministro de Economía, Amado Boudou, al exponer sobre cómo será la economía post-canje de deuda. Afirmó que la prioridad será el incremento de la capacidad productiva, para “generar más mano de obra, más trabajo y defender la producción local”.
Boudou sabe por qué lo dice. Los números no son optimistas respecto de la creación de nuevos puestos de trabajo en forma considerable.Y este es un hecho que está en total falta de sintonía paraun país que apunta a crecer un 7% este año.
Al respecto, una encuesta del Observatorio Pyme arrojó que un 75% de las compañías no tiene planes inmediatos de contratar más personal.
Por otro lado,el encarecimiento en dólares de los salarios deja a los empresarios en una posición más desventajosa, no sólo para colocar sus productos al mundo sino además frente a los costos que se manejan en otros países. ¿Cuál es el problema de que los salarios suban en dólares al punto de ubicarse en el nivel de la convertibilidad? Básicamente hace que, en algunos rubros,convenga más comprar los productos afuera que producirlos localmente.
Por otro lado, al no haber suficientes desembolsos para incrementar la capacidad de producción local -para así contener el boom de consumo impulsado desde el propio Gobierno- los aumentos salariales no se prorratean en una mayor producción de bienes, “acordes” con semejantes subas.
“El incremento salarial se encuentra vinculado más con la pérdida del poder adquisitivo del salario que con un aumento en la productividad”, advierte Nadin Argañaraz, director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).
Así las cosas, los analistas dan cuenta de este cuadro de situación:
Todo esto lleva a un recalentamiento de la economía, que se hace evidente en un "made in Argentina" que se queda corto para abastecer el auge consumista que empuja al país al crecimiento.
Un boom que genera inquietud El aumento de las compras para hacerse de productos fabricados en el exterior es una señal de advertencia. Yno sólo es seguida muy de cerca porel Ejecutivo, sino que también por los empresarios locales.
En este sentido, el alza de más del 40% interanual registrada en las importaciones durante el primer semestre exime de mayores comentarios.
El tema ha generado alarma en la UIA, que teme una desaceleración en el ritmo de producción local y motivó a un pedidoal Gobierno para que se vigile másde cerca el ingreso de productos del exterior.
Día a día se evidencian síntomas de que la fuerte entrada de bienes del extranjero es algo más que un fenómeno pasajero, tal como ha venido dando cuenta en reiteradas ocasiones este medio
Hay otro dato que no pasa desapercibido para los industriales. Sin bien festejan el boom consumista, observan que gran parte de los electrodomésticos que se comercializan en el mercado doméstico ya son traídos del exterior.
Asimismo, los autos importados redujeron enormemente su brecha de precios en relación a los nacionales. Hay otro elemento que confirma de manera rotunda el recalentamiento de la economía argentina. Y éste viene dado por la oferta energética, a la que le cuesta acompañar el ritmo de expansión que impone la economía local.
Expertos en esta materia creen que, más allá de las emergencias que generaron las temperaturas extremas en los últimos días, hay un fenómeno estructural.
Al respecto, Alieto Guadagni, ex secretario de Energía, señala que desde 2004, cuando se alcanzó el nivel máximo de producción de gas, los niveles descendieron hasta mostrar una caída del 12,8%, mientras que la demanda no para de crecer.
Fuente: iprofesional.com
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