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El pánico se extendió a ambos lados del Atlántico y todo se tiñó de negro. Los ánimos están muy sensibilizados ante la llegada de una mala noticia. Mucho peor si se dan varias a la vez y todas el mismo día. ¿Cuáles fueron los “7 pecados capitales” que hicieron mella en la confianza?
Publicado Miércoles 30 de Junio de 2010
Rara vez los inversores a uno y otro lado del Atlántico son víctimas de un “fuego cruzado”, tal como sucedió este martes.
Es verdad que el mundo financiero venía desenvolviéndose con normalidad en estos últimos días. Pero también es cierto que el derrumbe de lashipotecas subprime, vivido en los Estados Unidos, y la posterior crisis europea, dejaron los ánimos muy sensibilizados. Basta que aparezca un dato negativo para que los tenedores de grandes sumas de dinero revivan viejos temores, sientan un “sudor frío en sus espaldas financieras”, abandonen sus tenencias y vuelvan a buscar refugio en activos seguros. Mucho peor aún si sale a la luz, en forma conjunta, una catarata de malas noticias. Y ni que hablar si estos malos augurios llegan desde ambos lados del Atlántico. “Se juntaron presagios negativos sobre Europa, su impacto en el euro, y una caída en el indicador que monitorea el nivel de confianza del pueblo norteamericano sobre su economía”, resaltó Rodrigo Conde, de la firma especializada Invertironline.com. ¿Por qué es tan importante la evolución de este último índice? Porque si los consumidores de la principal economía mundial perciben que las cosas no evolucionan para mejor, tienden a frenar gastos y reducir consumos. Y en un país donde sus habitantes viven apalancados en el crédito, el efecto en la compra de bienes se hace sentir con fuerza. Un estornudo basta para que haya temor a contagio El reflejo de toda esta agitada jornada quedó evidenciado en los derrumbes registrados en las principales bolsas del mundo. Una vez más, las acciones cayeron estrepitosamente, en esta especie de gigantesca montaña rusa que, cuando muestra que puede descarrilar, da lugar a una huida masiva de todo aquello que signifique “elevado riesgo”.
“La situación europea mete mucho miedo por la abultada deuda pública. A la recaída, que ya se veía venir, se sumaron los datos de la menor confianza de los americanos, que cayó nada menos que 10 puntos. Obviamente que el mercado local sufrió el efecto contagio del derrumbe en el exterior”, destacó Conde. Es claro que en el caso del Viejo Continente los temores no vienen dados por Grecia. En definitiva es un país que vive del turismo y no es un productor de bienes a gran escala. Pero sí por su impacto por compartirla moneda común y por el efecto dominóque un eventual corrimientode sus pagos pudiera tener sobrebancos de varios países tenedores de su deuda. Esto hace que la banca europea sea muy vulnerable a cualquier dato negativo que aflore. En especial la española, cuya flaqueza se incrementa ante los vencimientos de liquidez que ocurrirán en los próximos días. Temor a que no pase la “prueba” A todo esto se suma la posibilidad de que se incorpore la deuda pública a los test de estrés de los bancos, lo que pondría en descubierto sus puntos frágiles. ¿Qué son los “stress test”? Son pruebas que se hacen -considerando escenarios hipotéticos- para saber qué tan resistente es una entidad, o un sistema, si el contexto se torna más adverso. ¿Y qué factor puede tornar más negativo dicho contexto? Una eventual postergación de pagos o una reestructuración de deuda soberana. Y el consecuente impacto en las entidades bancarias del viejo continente. En este sentido cabe resaltar que:
En consecuencia, estas pruebas de estrés -que suponen analizar con qué margen de maniobra cuentan ante eventuales postergaciones o impagos de compromisos soberanos- difícilmente sean resistidas por varias entidades. Es así como otro termómetro, como lo es la cotización del euro, se ubicó en 1.21 por dólar, marcando una clara señal de nerviosismo de los inversionistas. Durante meses el descenso registrado en la moneda de las 16 naciones evidencia que no hay confianza suficiente de que Europa tenga la capacidad de manejar los colosales déficits presupuestarios. Los motivos del derrumbe Entre los "7 pecados capitales" que dieron lugar a este temor generalizado, se destacan:
El regreso a los refugios “Parecía que retornaba la tranquilidad, pero regresaron los temores de una recesión”, expresó Jackie Maubré, jefe de Asset Management, de la firma Cohen. La experta consideró que “el problema de estas caídas es que siempre vienen acompañadas de un shock en lo económico, que termina por frenar el dinamismo”. “El derrumbe tiene un alto componente psicológico. Incluso, lo sucedido en estas últimas horas no era para nada esperable, si bien en los últimos meses se vivieron fuertes sacudones”, afirmó Juan Pablo Vera, analista de Tavelli & Cía. “Ahora se teme por una desaceleración del crecimiento mundial, que no estaba prevista. Y la pregunta que se hace el mercado es de cuánto va a ser esa baja, que no estaba contemplada”, concluyó Maubré. Estos temores que invaden a los inversores mundiales se han visto reflejados en la fuerte demanda de bonos considerados libres de riesgo, como son los estadounidenses. Así, las compras se volvieron masivas. Detrás de ello puede estar el fantasma del miedo a la deflación, dado que ya no se esperan subas en la tasas de interés –fijada por la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED)- al menos hasta abril de 2011. ¿Qué significa que no suba dicha tasa impuesta por la FED? Que aún la economía norteamericana necesita de un “dólar barato” para que fluya el crédito y así siga recorriendo su sendero de reactivación. Y que dicho impulso no generará una inflación mayor a la prevista, en cuyo caso, sí se podría dar un alza de la misma. “Se dio un gran movimiento hacia activos más seguros. Tanto es así que los bonos estadounidenses, que se consideran los más confiables, están rindiendo apenas un 3% a 10 años”, manifestó Vera. Las compras de estos títulos son tan fuertes, que no sucederían si no fuera porque los inversores comienzan a convencerse deque la suba en la tasas de interés está cada vez más lejos en el tiempo. Si hace unos meses se esperaba para el segundo semestre de este año, ya se pospuso para 2011, pero no antes de abril de ese año. Primero las asiáticas. Luego las europeas. Finalmente Wall Street Los resultados de Asia ya presagiaban que se avecinaba un nuevo martes negro. La fuerte corrección hacia abajo del indicador que mide la marcha económica de China llevó a los inversores a desprenderse de sus activos másriesgosos. Así, la bolsa de Shanghai se desplomó un 4,3% y tocó su nivel más bajo en 14 meses. Con este antecedente se encontraron las bolsas europeas, que entraron en una espiral descendente, lideradas por Madrid. Y las de Nueva York no pudieron eludir los efectos de las anteriores. Aunque luego sumaron su propio “lastre”, tras conocerse la caída de confianza. "Primero China, luego Europa y finalmente Estados Unidos. Esta sucesión, definitivamente no ha sido algo bueno", afirmó Bart Barnett, jefe de acciones de Morgan Keegan & Co. ¿Quiénes fueron los grandes perdedores? Los bancos europeos llevaron las de perder. Esto es así por las dudas que recaensobre sus índices de solvencia. Incluso, la cuestión tomó un sesgo más preocupante, ante la eventual inclusión de la deuda soberana en los test de estrés.
Frente a ese renovado temor a una nueva crisis bancaria en Europa no sorprende que los papeles financieros se hayan derrumbado de manera estrepitosa. Obama y Bernanke juntos en un intento de calmar a los mercados El presidente de los EE.UU., BarackObama,y el titular de la Fed, Ben Bernanke, se vieron obligados a salir a poner paños fríos, en medio del aluvión de malas noticias. Coincidieron luego de una reunión en la Casa Blanca en que la economía del país se está "fortaleciendo". Estas declaraciones intentaron llevar algo de tranquilidad a los inversores, en medio del derrumbe de los mercados bursátiles internacionales. Sin embargo, volvieron a poner énfasis en que el sector laboral sigue siendo el más golpeado, por lo cual "se debe incrementar la tasa de crecimiento económico para fomentar empleos". La perspectiva de los analistas respecto a qué sucederá en los próximos días es variable. Para algunos habrá una corrección alcista. Para otros el mercado se comportará de manera errática, alternando subas y bajas. Pero todos coinciden en un punto. Un estornudo genera temor a un resfrío generalizado. Un dato negativo que aflore resulta suficiente para que el miedo se apodere de los inversores. Mucho peor, si las noticias negativas llegan desde amboslados del Atlántico. Rubén Ramallo ©iProfesional.com
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