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En agosto intentó apurar la suba para encarecer la divisa pero lejos de reducir la demanda la fuga se aceleró. Luego la dejó planchada. Ahora retomó su estrategia. En noviembre, trepó más que en los dos meses previos. Para avanzar tuvo que ponerle un “torniquete” a la compra. ¿Cómo sigue?
Publicado Viernes 11 de Noviembre de 2011 en Finanzas
La estrategia empieza a quedar clara.
Loscontroles al dólar no son, como muchos suponen,para mantener "planchado" al tipo de cambioy alentar de esa manera la continuidad de una ola de consumo.
Por el contrario, el objetivo que se está revelando es laaceleración de la tasa devaluatoria, probablementeal doble del ritmoque tuvo en losúltimos 12 meses, a partir de un deslizamiento promedio de un centavo por semana.
Las señales en ese sentido empiezan a acumularse. Y revelancuál es la postura que se está imponiendoen las filas oficiales.
En definitiva, no es muy diferente de la visión que tienen los analistas privados que, en su gran mayoría, vienenabogando por un ritmo de incrementodel billete verdecercano al 14%, coincidente, por otra parte, con la expectativa reflejada en el mercado del dólar futuro.
Los números son expresivos al respecto.
Desde que comenzaron las restriccionesde la AFIP, la cotización oficialse movió tres centavosen apenas nueve días hábiles.
Con ese nivel devaluatorio, los pronósticos que hacían los analistas respecto de un dólar a$4,35 para fin de añono parecen en absoluto descabellados.
En contraste, en losdos meses anteriores a los controles, la cotizaciónapenasse había movidocuatro centavos(sumando los dos meses).
Y la explicación para la inmovilidad del tipo de cambio -en septiembre y octubre- no debe ser buscada, solamente, por el hecho de que se transitaba el tramo final de la campaña electoral.
Hay otrofactor que hoy pocos recuerdan, pero que estuvo en la génesis de las actuales medidas de control:en agosto, el Banco Central había cambiado de estrategia. Yapuró el ritmo de subadel billete verde, permitiendo undeslizamiento de cinco centavosen apenas un mes.
Había una razón de fondo para ello:corregir la percepcióninstalada en la sociedad de queel dólar había quedado barato.
Peroal apurar el "tranco" ocurrió lo imprevisto: el deslizamiento de la paridad no sólono frenó la fuga sino que la exacerbó, situándola por encima de los u$s3.000 millones mensuales.
Respecto a lo ocurrido en ese "fatídico" mes, Federico Sturzenegger, presidente del Banco Ciudad, aporta su visión: "ElGobierno se sintió muy seguroy empezó amover más rápidoel tipo de cambio. Ycuando lo hizo, porque sintió que tenía que acomodarlo, tuvo unefectoinmediatosobre lastasas de interés. Y entonces,al ver eso, clavó al dólar". La brusca solución al dilema Así las cosas, se planteó una gran disyuntiva para el Banco Central:
De manera, entonces, que los funcionarios del Gobiernoinvirtieron el orden causalde su acción: en vez de encarecer el dólar, para así frenar la fuga, decidieron quelo primero que había que hacerera morigerar la venta, vía restricciones, como paso previo a poderdevaluar más rápido.
¿Logrará el objetivo? Esa es hoy la pregunta del millón que nadie se anima a responder.
Lospronósticos son más bien escépticossobre las posibilidades de que ahora el Gobierno traiga la calma al mercado cambiario. Pero este diagnósticono significa que haya críticasa la nueva velocidad de deslizamiento del dólar. Es más:no sólo se ve como algo convenienteun mayor ritmo devaluatorio, sino también comoinevitable.
"Una cosa es clara. La política que se mantuvo hasta las elecciones pertenece al pasado. Desde ahora,vamos a ver un dólar en ascenso", observa Marina Dal Poggetto, jefa de research del Estudio Bein.
Y agrega que,desde el inicio de los controlesoficiales, fuenotorio el cambio de actituddel Banco Central en el mercado de cambios,convalidando una mayor subaen la paridad.
Cabe aclarar quela divisa estadounidense ya cotiza a $4,29cuando, en el arranque de los controles (hace apenas 9 días hábiles) se ubicaba en$4,26(habiéndose incrementado a razón deun centavo y medio por semana).
También Andrés Méndez, director de la consultora AMF Economía, considera queen el nuevo escenarioes esperable unadevaluación anualen torno del15%, el doble del 7% registrado en los 12 meses previos a noviembre.
"Mi estimación es quehoy el valor del dólar debería ser de $5, de acuerdo con la inflación que tuvo el país. Se atrasó bastante y ahora debería ajustase. Elobjetivo del Gobiernodeberíaser sacarle a la gente de la cabezala idea de que eldólar está barato", apunta Méndez.
Otro pronóstico en este sentido es el de Lucas Llach, docente de la Universidad Di Tella, quien señala que,entre las opciones posibles, que van desde planchar la cotización hasta liberarla por completo, la que tienemás probabilidadeses la quese está viendo estos días.
El analista considera que el ritmo devaluatorio posiblementese estabilice en cinco centavos por mes"hasta empardarse con el 'paralelo' y una unificación posterior a ese nivel".
Efectos colaterales En definitiva,el Banco Central está volviendo hoy a una estrategia similar a la que había esbozado a fines de agostoy comienzos de septiembre, un breve período en el que ocurrió algo que parecía insólito: el ritmo de suba del billete verde superó al de la inflación.
Claro quehoy existen dos situaciones muy distintascon respecto a ese mes.
La primera es laabrupta subade lastasas de interés. La Badlar, considerada como referencia, trepó 10 puntos en poco más de un mes.
La segunda es ladisparada del "dólar blue",una "especie" de la que casi ni se hablaba y que los controles hicieron revivir.
El "blue" se agiganta, a la luz de los controles oficiales Sólo pasaron 9 díasdesde que el Gobierno decidiera instalar el "cepo" cambiario y restringir la operatoria de compra de dólares.
Peroeste tiempo ha sido más que suficientepara que eldólar "blue"o paralelo emerja de sus cenizas yse lleve todas las miradasde ahorristas, funcionarios y analistas de la city porteña.
Fuente: iprofesional
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