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A la crisis política en EE.UU. se sumó el temor a una nueva recesión económica global. La bolsa porteña cayó más de 10%, la de Brasil un 8% y la de Chile un 7%. El refugio de los inversores, paradójicamente, sigue siendo el bono del Tesoro estadounidense. ¿Cómo afectará a la Argentina?
Publicado Martes 9 de Agosto de 2011 en Finanzas
Hay una vieja frase que dice "cuando algo va mal siempre puede ir peor".
Y este dicho viene justo para describir cómo se fueron dando los acontecimientos en este 2011 que, seguramente, escribirá uno de lospeores capítulos de la historia financieraglobal.
En enero, el mundo tenía como eje de preocupación la situación deGrecia, sus problemas para afrontar la deuda y el impacto que tendría undefaultde este país sobre eleuro.
Pasaron los meses y las cosas, lejos de mejorar, fueronde mal en peor.
Así, el temor a un "efecto contagio" empezó a ocupar el centro de atención de funcionarios, gobiernos e inversores.
Fue así como la lupa comenzó a posarse enEspaña, Portugal e Irlanda, por sus altos niveles de endeudamiento y por la fragilidad de sus cuentas fiscales.
Luego, a esta lista,se sumó Italia.
Hasta ahí, elViejo Continente "era" el epicentrode las preocupaciones.
Pero, volviendo a la frase, "cuando algo va mal siempre puede ir peor",el mundo fue testigo de cómo-en un abrir y cerrar de ojos- se dio unfuerte virajey el centro delproblema se trasladó a los Estados Unidos.
Así,de estar hablando de Grecia, un país marginal que no mueve el amperímetro en lo que hace al crecimiento global,se pasó, ni más ni menos, a hacer foco en la gravedad de laprincipal locomotora de la economía mundial.
Una crisis dentro de otra peor Lo llamativo de la crisis actual, y de cómo ha ido en aumento, es la forma en que se ha generado (y degenerado).
Es que elfactor desencadenante ahora no se limita a la debilidad económicaque exhibe Estados Unidos (en definitiva su situación, tan endeble, ya viene siendo alertada desde hace ya bastante tiempo).
A esto seha sumado su fragilidad política, cuyos efectos pueden ser aún peores que la preocupante radiografía que exhiben sus números.
Es que sorprendió cómoalgo que comenzó como una discusión que en principio parecía "manejable",se fue yendo de las manos.
Así, el acuerdo sobre el aumento en el techo de deuda -que se terminó pactando sobre la hora- dejó en evidencia un mal aún mayor: ladebilidad de Obama para poder "alinear a su tropa".
Y este "carma" lo arrastrará hasta noviembre de 2012, que es cuando concluya su mandato.
Hasta ese entonces, puede esperarse un escenario político-económico totalmente turbulento, plagado de "zancadillas" entre demócratas y republicanos.
Esta fragilidad política, en el mundo financiero,se paga y muy caro.
Incluso, a ojos de los analistas,pesa mucho más esto que la rebaja en la calificaciónde deuda.
Recesión, esa "maldita" palabra El jueves pasado, los inversores de todo el mundo se asustaron y -tal como diera cuentaiProfesional.com- el convencimiento de la falta de un liderazgo político hizo que se escribiera otra página negra en la historia de los mercados. "Haydesconfianza generalizada en la capacidad políticapara resolver la crisis", apuntala Juan Luis Bour, economista-jefe de FIEL. Y -apelando nuevamente a la frase "cuando algo va mal siempre puede ir peor" -a las pocas horas de este derrumbe bursátil global llegó otro gran mazazo:Standard and Poor´s anunciaba la rebajaen la calificación de deuda estadounidense.
Como era de prever, este lunes todo se vino abajo y los mercadosmostraron estos "derrapes":

En el caso de la bolsa local, lacaída del 10,7% fue la peordesde el anuncio de laestatización de la AFJP, ocurrida el 21 de octubre de 2008. Pero el mercado local no fue el único que sucumbió: el deBrasil sufrió su mayor desplomediario desde noviembre del 2008 y el deChile el mayor derrumbeporcentual diario en13 años. Analistas de todo el mundo comienzan a hablar de lo que podría denominarse la "Recesión 2.0".
En otras palabras, consideran que tras la primera gran caída de la actividad a nivel mundial -que se produjo en el período 2008/09- se está ante la posibilidad cierta de que se ingrese en una situación similar.
En este contexto, temen quese produzcalo que en la jerga profesional se denomina un clásico"efecto W".
Esto es, tras la caída inicial, la economía global se logró recuperar pero, posteriormente,no pudo sostener esta mejora y ha vuelto a resentirse, tanto por cuestiones políticas como económicas.
Y la posibilidad de ingresar en una nueva recesión es considerada seriamente por varios economistas de renombre internacional, como Nouriel Roubini o los Premios Nobel Paul Krugman y Joseph Stiglitz.
"No estamos en el camino de la recuperación y no lo hemos estado nunca", sentenció Krugman, que enfatizó que "claramente existe una "amenaza real" de una recaída". En su visión, "a los inversores no les preocupa tanto la solvencia de EE.UU. como sí sufalta de crecimiento". "Puede queno sea evitable una nueva recesión, aunque sí se puede eludir una segunda depresión", afirmó Roubini, para lo cual destacó que "resultan necesarias nuevas medidas de estímulo fiscal, de corto plazo, rápidas y concretas".
También para Joseph Stiglitz, "existe un significativo riesgo de otrarecesión global".
Sin embargo, con tono esperanzador, destacó: "No creo que vaya a ser tan grave como la de 2008 porque, esta vez, no tomará al mundo por sorpresa".
Panorama desalentador Para el economista Tomás Bulat "luego del derrumbe ocurrido por la crisis de hipotecas,Estados Unidos no ha logrado tasas de recuperaciónque vayan más allá de un nivel acotado".
Su visión es compartida por Daniel Marx, director de Quantum Finanzas: "Crece la sensación de que el problema de los Estados Unidos no se acabó, lo cual se torna evidente al observar su bajo ritmo de crecimiento".
Marx destaca que la economía mundial se muestra endeble si se observa lo que ocurre deambos lados del Atlántico.
"Ni el rescate implementado para salvar a las economías europeas ni el pacto de última hora logrado para elevar el techo de deuda en EE.UU., han servido para calmar a los inversores".
Para el experto, "ni los gobiernos que conforman la Unión Europea ni Washingtonhan hecho lo suficiente para enderezar sus respectivas economías".
"Esta crisis es diferente a las anteriores. Porque abarca a los principales países del mundo. Y tiene su razón de ser en lasabultadas deudas que exhiben", dispara el economista Orlando Ferreres. Su visión acerca de lo que viene es muy desalentadora.
"Esta crisis es menos acomodable que otras. Para poder solucionarla es necesario aplicar medicinas francamente desagradables, como por ejemploplantear una fuerte quita, que afectaría a los bancos y tenedores de bonos.O licuarla a través de una inflaciónde cierta magnitud por varios años", agrega.
Ferreres además marca otra diferencia.
"Adicionalmente,tampoco se puede recurrir al gasto público como factor reactivante, ya que lo hicieron y en exceso, sin lograr que la economía reaccione".
"La cuestión se complica ya que si se busca cuál es el sector que podría dinamizar la economía, vemos queel consumo privado tiene un alto nivel de endeudamiento, la inversión tampoco puede hacerlo y el gasto público está en su límite", señala el analista Gastón Rossi. ¿Tiene con qué? Un punto no menor es quede darse un escenario recesivo, la locomotora mundialno tiene suficientes elementoscomo para enfrentarlo. Tal como dio cuentaiProfesional.com, apenas conocido el acuerdo para aumentar el techo de deuda en EE.UU., la lectura de los analistas fue quele habían dado a ese país la misma medicina que a Grecia.
Esto es, un recorte de gastos y suba de impuestos, que traerámenos consumo, menos producción,menos creación de puestos de trabajoy menores ganancias para las empresas.
Con ese panorama,difícilmente pueda reactivar su economía. Y esta es, justamente, la lectura que hacen los inversores.
"Hay que recordar queel consumo explica el 70% del crecimiento del PBIde ese país", señala el analista internacional Jorge Castro. Estados Unidos, problema y refugioa la vez Lo llamativo de todo esto sigue siendo que los bonos del Tesoro de Estados Unidosse constituyen- paradójicamente- en el refugio por excelencia al que acuden los inversores. "Existe un vuelo a la calidad. Los inversores asustados de los activos más riesgosos se fueron hacia los más seguros", destaca Bulat.
El economista señala que "en el caso de las commodities, el oro trepó más de u$s50 dólaresen una sola jornada, para ubicarse en u$1720 la onza troy".
"Y otra cosa que subió fueron losbonos de Estados Unidos a 10 años. En este caso, el rendimiento llegó a2,34%. Hay que remontarse o al pleno pico de la crisis 2008 o a antes de 1950 para encontrar una cifra parecida", señala Bulat.
"Se siguió buscando a los bonoscomo refugio,más allá de que tengan una "AAA" o "AA", que no es significativo para los inv
Fuente: iprofesional
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