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Empleados con los salarios en dólares más altos de la región, trabajadores participando en ganancias de empresas, lluvia de pesos en el mercado, boom de compras y hasta netbooks gratis en escuelas. ¿Cuál es el decálogo de medidas para que el “operativo seducción” llegue a todos los niveles sociales?
Publicado Lunes 27 de Septiembre de 2010
El plan del Gobierno ya está en marcha, aunque falte un año para las elecciones.
Si hubiera que bautizarlo con un nombre, indudablemente éste sería “la conquista de la clase media y de los trabajadores”. No es casual que esté por convertirse en ley el proyecto para repartir ganancias de empresas entre empleados. O que se busque limitar el trabajo de fines de semana en comercios. Tampoco resulta azaroso que sea –nada más y nada menos– que el propio diputado y abogado de la CGT, Héctor Recalde, quien impulse la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, para que éste sea, en última instancia, el “agente financiero del Estado” (léase, que pueda contar con más margen para emitir dinero para financiar gasto público). Pero esto no es todo. A estos dos puntos clave se suman:Este decálogo forma parte de la batería de medidas del Ejecutivo orientadas a desplegar al máximo su “poder de seducción”. Para algunos analistas, es el camino “obligado”, habida cuenta del encontronazo con los medios de comunicación más masivos, de cara a la contienda electoral. Y, si la balanza tiene que inclinarse hacia un lado éste seguramente será el del obrero y el trabajador, más que el del empresariado, que no ve con buenos ojos algunas de estas iniciativas. Objeto de seducción El objetivo es ganar votos, en todos los estratos sociales. Y para ello, nada mejor que llenar de dinero el bolsillo de los argentinos. El entorno gubernamental está convencido de que no existe mejor política electoral que hacer que la sociedad consuma. Es por ello que, desde diciembre de 2009, el ex presidente Néstor Kirchner (sin saber a ciencia cierta cómo iba a darse el año) ya había puesto por anticipado la cifra “piso” de crecimiento: 7% en 2010. Aun cuando este repunte del PBI tuviera que pagarse con la inflación que fuera necesaria. Tal como diera cuenta iProfesional.com, el matrimonio K es consciente de la fuerte correlación (80%) que existe entre la imagen del Ejecutivo y el repunte del PBI. Y sabe que cuanto más crezca el país, más votos podrán cosechar en las urnas (ver nota: Argentinos confiesan por qué prefieren pagar con inflación el crecimiento del país). “Con la fuerte recuperación de la economía, la imagen pública de la Presidenta viene mostrando un crecimiento sostenido, hasta llegar a un 40% de aprobación, un nivel comparable con el que tenía a comienzos de 2008, antes de que comenzara el conflicto con el campo”, afirma Santiago Rossi, director de la consultora Ipsos Mora y Araujo. El consumo no se mancha La estrategia a la que apuntan actualmente todas las políticas oficiales es la de garantizar una continuidad en el boom de consumo y no permitir que el mismo se diluya. En tanto, las encuestas de expectativas muestran que la confianza, tanto en la situación general del país como en particular de los individuos sigue en aumento. Se mantiene la predisposición por hacerse de bienes durables (inmuebles, automóviles, electrodomésticos) sin señales de que haya un amesetamiento, más allá del pico registrado en el Mundial.
“No hay señales de que el ritmo de consumo vaya a caer. La disponibilidad de crédito va a seguir alta, porque a los bancos les conviene concentrar recursos en los préstamos de corto plazo, donde hay menos riesgo”, afirma Alejo Espora, economista del Banco Ciudad. Como muchos de sus colegas, distingue las diferentes situaciones del segmento de ingresos medios y altos (que compra a crédito y va “licuando” las cuotas), respecto del de los niveles bajos (que sufre más directamente la erosión cotidiana de la suba de precios). Todos estáninvitados a la fiesta Para que el plan de seducción funcione, el mismo tiene que tener como premisa el de ser bien abarcativo e incluir a los diferentes grupos sociales de la pirámide socieconómica. 1. Para el sector de ingresos bajos
2. Para los sectores sindicalizados
3. Para la clase media-alta
¿Quién paga? Ante la enumeración de medidas y políticas cuyo eje central es el incentivo a la demanda y el sostenimiento de altos niveles de consumo, la pregunta inevitable es cómo se logrará apuntalar este “operativo conquista”. Y ahí es donde entran en juego dos palabras: soja y Brasil. La primera para asegurar la lluvia de dólares. La segunda para incentivar la demanda (a modo de ejemplo, cabe recordar que la mitad de los autos que se producen localmente se venden en el país vecino). “Lo que empuja el consumo no es sólo el aumento nominal de los salarios. Hay que buscar la explicación de los altos niveles de venta que estamos viendo por el lado de la exportación agrícola. Ese es el ingreso de dinero que verdaderamente está impulsando la economía”, afirma Jorge Colina, investigador jefe de la fundación Idesa. En este sentido, el mercado internacional de materias primas parece garantizar altos precios para la soja argentina durante un buen tiempo. En estos días, la cotización pasó los u$s400 millones por tonelada y ya se habla de un fenómeno similar al que en 2008 llevó los valores a niveles récord. “El contexto global permite una circunstancia favorable como nunca tuvimos en 200 años de existencia”, destaca el economista Ricardo López Murphy. "El ingreso de divisas genera un margen como para que la situación actual siga. Va a haber complicaciones a mediano plazo, pero el Gobierno puede asegurarse que en todo el 2011 haya un consumo parecido al que estamos viendo ahora”, destaca Eric Ritondale, economista de Econviews. Y agrega un dato relevante: “Cuando el Gobierno inyecta liquidez a través de jubilaciones y planes sociales, sabe que ese dinero va a un público que no es demandante de dólares. Va todo al consumo de la canasta básica. No es un punto menor, en un país donde el enfriamiento de la economía va junto con la salida de capitales”. ¿Se traducirá este empuje consumista en un apoyo político al Gobierno? Los análisis apuntan a que hay una alta probabilidad, incluso en aquellos sectores sociales que a priori pueden parecer críticos del oficialismo. A la hora de votar, "sólo en algunos momentos los ciudadanos hacen opciones francamente ideológicas, por principios independientes de sus intereses más inmediatos”, escribió la analista Beatriz Sarlo en un artículo. Su visión es que los sectores de ingresos medios verán con mejores ojos al Gobierno cuanto mayor sea la mejora que perciban en su situación económica familiar. En tanto, Javier Casas Rua, socio de PriceWaterhouse Coopers, sostiene que el consumo, como una forma de afirmación individual, va de la mano con una “despolitización” de la población. “Uno de los principales cambios de los últimos años es una caída en la demanda de una mayor calidad institucional y un deseo de gratificación personal. No hay, como en los ’90, una visión de que consumía aquél que había alcanzado cierta posición social. Ahora el consumo es una aspiración general. Y el Gobierno lo sabe”, sostiene Casas Rua. Un comparativo muy acertado para ilustrar la situación actual. Y también para imaginarse en qué medida la sociedad tendrá en cuenta su bolsillo a la hora de votar. Fernando Gutiérrez ©iProfesional.com
Fuente: iprofesional
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