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El incremento de las compras en los hogares no se detiene y las proyecciones siguen siendo alentadoras. Sin embargo, no todos los argentinos forman parte de esta dinámica que incluye desde alimentos básicos hasta tecnología y autos. Un informe revela quién está detrás de los gastos
Publicado Lunes 13 de Septiembre de 2010
Si usted trabaja en una empresa, tiene un negocio o presta algún servicio, conocer quiénes están movilizando el consumo en el país no es un dato menor. Más aún en pleno auge consumista y en momentos en que las estimaciones dan cuenta de un alza del 7% en el nivel general de compras, casi el doble que el previsto en el arranque del año. Una inflación que no da tregua, un dólar prácticamente inmóvil y depósitos que pagan menos de la mitad de la escalada de precios no hacen más que fogonear al máximo esta pasión por ir de shopping. Los pagos en 30 cuotas sin interés también se encargan de dar una manito. Sin embargo, esta dinámica que beneficia a la economía no tiene a todos los argentinos cumpliendo el mismo rol protagónico, sino que hay un sector -especialmente beneficiado por la recomposición salarial- que se convirtió en un actor clave. Quién es quién Un informe de SEL Consultores, dirigido por Ernesto Kritz, revela que aunque se haya puesto foco en el impacto que tuvo la asignación universal por hijo en el consumo, aquellos que la recibieron no son, justamente, quienes cambiaron la dinámica del mercado. Tampoco fueron los jubilados, que si bien representan el 13% del ingreso total de los hogares, tuvieron subas en sus haberes del 16% desde el tercer trimestre de 2009 (mientras que en el mismo período la inflación escaló un 18 por ciento). Según Kritz, donde hay que poner la mira es, especialmente, en aquellos empleados en blanco que están dentro de convenio y que se vieron beneficiados por los fuertes aumentos salariales pactados. Ellos son los principales responsables del “boom de consumo". “Aunque todavía persiste una alta informalidad, los asalariados privados registrados, la mayoría de los cuales están en convenio, constituyen un tercio del empleo total (crecieron 7 puntos desde 2003)”, destaca el informe.
También se debe hacer mención a los asalariados públicos (15%). Ambas categorías representan la mitad de la participación del total del empleo en el país. “Los asalariados registrados (privados y públicos) concentran cerca de dos tercios de los ingresos laborales y algo más de la mitad del ingreso total de los hogares. Un incremento real de esa masa tiene un efecto sobre el consumo privado varias veces mayor que el de otras fuentes, como pueden ser las transferencias públicas”, resalta Kritz.
En la misma línea Gonzalo Bernat, especialista en consumo de Finsoport, reconoce a iProfesional.com la fuerte influencia en el notable shock de consumo motorizado por los empleados en blanco. Especialmente, porque son aquellos que cuentan con las mayores alternativas de financiamiento paraaprovechar los planes de pago en cuotas. Empleados registrados y sueldo promedio Desde la salida de la recesión, la masa salarial de empleados registrados aumentó 28%, con una mejora cercana al 9%, en términos reales. Este repunte no se debe tanto a la recuperación del empleo, sino al fuerte incremento en la cantidad de horas trabajadas, mecanismo al que echaron mano muchas empresas para absorber la mayor demanda. Esto evidencia que el crecimiento industrial se apoya, antes que en la expansión del empleo, en una mayor intensidad de uso de la dotación existente. Salario promedio A la hora de identificar al segmento de la sociedad encargada de motorizar buena parte del consumo resulta clave conocer cuál es el nivel de ingreso promedio. “Es importante mencionar que -tras la última ronda de negociaciones- los salarios de convenio quedaron en un piso relativamente alto”, añaden desde SEL. De acuerdo a la investigación realizada por la consultora, entre compañías que emplean a un total de 220.000 personas:
Participación de la clase media La clase media es un sector determinante en el consumo. Sin embargo, sus gastos dependen del tipo de ingresos. Es decir, si los mismos provienen de empleos registrados y bajo convenio, fuera de convenio o trabajan de manera independiente. En cada uno de estos casos, lo más importante es determinar su capacidad para soportar y protegerse de la inflación, recurriendo a mecanismos defensivos como ser el de adelantar consumos. Quienes trabajan en negro resultan ser los más vulnerables, mientras que aquellos que están registrados, pero pertenecen a los “fuera de convenio”, han tenido una recomposición salarial menor al resto. De todas formas, tal como explican los expertos, se mantienen interesados en consumir y no se muestran muy propensos a ahorrar, siempre que cuenten con capacidad para destinar sus excedentes dedinero a adquirir aquellos bienes que les permitan mantener su status social. Uno de los preferidos, en este caso, son los autos, cuyas ventas crecieron más de 20% en los primeros meses del año. Otros disparadores del consumo Con esta expansión de la masa salarial en el sector formal y la elevación del piso de las remuneraciones de convenio, por encima del costo de la canasta básica, las condiciones resultan favorables para el crecimiento del consumo privado. A este buen climadeben agregarse otros dos factores importantes:
En este caso, las acciones instrumentadas por bancos, tarjetas de crédito y comercios fueron clave para la vueltaal mercado de los consumidores con disposición a gastar. "Los asalariados registrados fueron adquiriendo gran capacidad de consumo porque en cualquier nivel que se encuentren tienen acceso al financiamiento. Los bancos y tarjetas están al acecho para ofrecerle beneficios", agrega Bernat. Es por eso que también el endeudamiento de estas familias comienza a aumentar, al atar una porción cada vez mayor de sus ingresos al pago de lascuotas de distintos bienes adquiridos. La otra cara de la moneda Por otro lado, un sector que no debe dejarse de lado, son los asalariados no registrados. Constituyen casi el 20% del empleo total y contribuyen con un poco más del 10% al ingreso total de los hogares. “Es improbable que su masa salarial haya crecido en términos reales, al menos en una proporción parecida a la de los trabajadores formales; pero aún si así fuera, su contribución a la mejora del consumo privado, sería inferior al 1 por ciento”, señala Kritz.
La pregunta que se hacen los analistas es hasta dónde podrá sostenerse el ritmo de una economía en donde un sector relativamente pequeño de los trabajadores deben asumir la función de ser “locomotora” del consumo. Sucede queaparecen síntomas de agotamiento en el actual modelo de crecimiento. “Pensando a futuro, la dinámica puede verse afectada por la inflación, que erosiona el poder adquisitivo de los trabajadores informales y la compra de productos financiados, dejando grandes deudas a mediano plazo en las familias, y comprometiendo su consumo de cara a los próximos meses”, señala Jorge Todesca, director de Finsoport. Para este analista, el efecto de una mayor deuda financiera en el sector de ingresos medios pondrá un límite a la capacidad de consumo, lo cual empezará a notarse en los próximos meses, con tasas de crecimiento de ventas más moderadas, especialmente en los sectores que impulsaron la actividad durante el primer semestre, como el delos electrodomésticos. Este hecho, agrega Todesca, no llegará a ser compensado por los incrementos de las jubilaciones y los planes de asistencia social. Los más beneficiados La explosión de ventas en algunos productos específicos -que crecieron muy por encima del promedio de los rubros- fue el fenómeno que acompañó a la mayor participación en el consumo por parte de los asalariados registrados. "En el primer semestre, el consumo estuvo concentrado en aquellos bienes con elasticidad más alta, menos básicos, como electrodomésticos y autos. También los comercios de los shoppings se vieron muy beneficiados", resalta Bernat. En el caso de los supermercados, donde también hay crecimiento, es clave destacar que las compras, al contemplar alimentos e insumos básicos para los hogares, presentan menores cambios aún en épocas de crisis, porque es lo último que se resigna. Por el contrario, las ventas en los centros de compra presentan una elevada elasticidad respecto del ingreso, dado que comprenden la adquisición de productos menos imprescindibles. “Su crecimiento también descansa, más allá de los ingresos, en la significativa difusión del financiamiento y de las promociones asociadas con tarjetas de crédito”, agrega Todesca de Finsoport. De hecho, los rubros que mostraron mayor incremento de las ventas en el primer semestre fueron artículos electrónicos, ropa deportiva e indumentaria. En cuanto a los primeros, los televisores mostraron el mayor dinamismo en los primeros meses del año, registrando un crecimiento interanual de 100 por ciento. Guillermina Fossati ©iProfesional.com
Fuente: iprofesional
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