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De acuerdo con los especialistas, son varias las razones por las que el metal precioso representa una herramienta tentadora para los minoristas
Publicado Lunes 20 de Junio de 2011 en Finanzas
La negociación de contratos de futuros sobre oro crece como una opción atractiva para los inversores. Esta herramienta de inversión fue lanzada formalmente en noviembre de 2010 y ya cuenta con la aprobación de la Comisión Nacional de Valores (CNV).
Esta interesante alternativa, cotiza en dólares por onza Troy (cerca de unos 31,103 gramos). Entre los principales aspectos a considerar, puede destacarse que el reducido tamaño del contrato brinda la posibilidad de participar activamente a los inversores minoristas "retail".
Para dar mayor liquidez, la negociación se concentra tan solo en dos vencimientos: el último día hábil de junio y diciembre, según lo señala Ernesto Antuña, gerente de Transatlántica Sociedad de Bolsa.
Al vencimiento, la liquidación no se realiza con entrega física del producto oro, sino mediante la entrega o la recepción del monto que cubra la diferencia entre el precio concertado y el valor de ajuste final determinado por London Gold Fixing en dólares estadounidenses del día de vencimiento del contrato, calculado en su edición vespertina por la London Bullion Market Association, agrega el especialista.
Para esta operatoria los inversores deben contactarse con algún agente habilitado de la división Derivados Financieros del Rofex quien cursará la orden de compra, señala La Voz.
De acuerdo con Antuña, la principal ventaja es que, al ser electrónica, la operación es mucho más ágil que comprar o vender oro físico y permite conocer en forma inmediata las fluctuaciones de precio, para tomar decisiones en tiempo real.
Además, la negociación del físico tiene costos extras de acuñado, transporte y atesoramiento que no tiene la operación de futuros, que se ven reflejado en el "spread" entre el precio de compra y el de venta, señala el ejecutivo.
La participación de la cámara compensadora Argentina Clearing como contraparte central, brinda las garantías que los mercados, operadores e inversores exigen.
El contexto internacional es favorable a este tipo de colocación, sobre todo en períodos de crecimiento, porque los inversores buscan productos financieros que brinden rendimientos superiores, asumiendo mayores niveles de riesgo.
Resulta ideal para quienes ven en el oro un refugio de valor ante la incertidumbre económica global, entre otras cosas, en las recurrentes variaciones de precios del dólar, el euro, y el real. Su valor se mantuvo estable en los años 90 entre 300 y 400 dólares la onza.
El año 2000 lo recibió en u$s285 y desde ese momento no cesó de crecer. Durante la crisis del 2008, se movió entre 700 y u$s1.000, y llegó a romper un nuevo máximo histórico de u$s1.536 en abril último.
Fuente: iprofesional
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