IEFER Profesional
Welber Barral, ex secretario de Comercio Exterior durante el último gobierno de Lula, estuvo en Buenos Aires y dialogó con este medio sobre las perspectivas de la moneda brasileña. Además, analizó el presente y futuro de la relación bilateral y las cuentas pendientes del Mercosur
Publicado Martes 5 de Julio de 2011 en Finanzas
Welber Barral fue uno de los hombres clave del último gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
Desde su cargo estratégico, como secretario de Comercio Exterior, bajo el paraguas del Ministerio de Desarrollo e Industria de ese país, Barral fue uno de los responsables de darle forma a esa arquitectura que permitió colocar al país vecino en el selecto grupo de las economías más pujantes a nivel global.
Pero su participación en la administración de Lula fue clave también por el papel que tuvo en la relación bilateral con la Argentina.
En efecto, Barral fue uno de los funcionarios que estuvo al frente de las negociaciones por los numerosos conflictos comerciales que se multiplicaron luego de la irrupción de la última crisis internacional.
Hoy, si bien ya no es funcionario, mantiene un estrecho contacto con el sector empresario desde su propia consultora -Barral M Jorge-, en la que tiene como socio a su amigo Miguel Jorge, quien fuera ministro de Desarrollo e Industria de Brasil.
En este contexto, en el contexto de una fugaz visita a la Argentina, este medio pudo dialogar con Barral sobre el presente de la relación bilateral, los riesgos de que se incrementen los conflictos y la necesidad de contar con un Mercosur más sólido.
-Luego del último conflicto comercial. ¿cree que este escenario podrá repetirse y agravarse, con la posibilidad de que las represalias sean aun más duras?
-Todos los socios comerciales tienen disputas, esto es inevitable. En el NAFTA hay roces constantes entre EE.UU., Canadá y México. Las disputas en un bloque económico son naturales, pero la cuestión es saber manejarlas sin poner en riesgo el proceso de integración. Es un hecho que Brasil y la Argentina son socios comerciales muy importantes y siempre va a haber reclamos de ambos lados. La cuestión es cómo hacer una transición para aquellos sectores que no son competitivos. Los sectores que reclaman no están sólo en la Argentina, también en Brasil tenemos casos, como sucede con el ajo, el arroz o el vino. Pero está claro también que algunas ramas de actividad en la Argentina vienen reclamando por problemas de competitividad desde hace 20 años. Entonces ahí es cuando creo que es importante hacer transiciones regionales para estos sectores. Sin interrumpir el proceso de integración.
-¿Es viable esto cuando el Gobierno argentino se muestra tan proteccionista?
-La última reunión en Paraguay fue interesante porque hubo un consenso en cuanto a reforzar la industria regional. Y esto es clave, hay que crear mecanismos para que crezca la integración. Algunos mecanismos son obvios, como es el caso de la infraestructura. Si el bloque tuviera mejor estructura de comercio interno, los productores locales ganarían más mercado. Pero hay un punto más importantes y es que los cuatro países tienen que dar la relevancia política que se merece el bloque para crear flujos de comercio regional, no sólo nacional.
-¿Hay un verdadero compromiso para fortalecer el Mercosur o todos están mirando el corto plazo?
-El tema del presidencialismo del Mercosur es interesante porque hace que las agendas electorales afecten a las agendas del bloque. Este es un problema irresoluble. La cuestión es tener primero una comprensión de que el proceso es largo, toma mucho tiempo, como está tomando en la Unión Europea. Sería ideal tener un compromiso de largo plazo, sin que estemos tan afectados con compromisos electorales como sucede en la actualidad.
-Cuando se analiza el boom brasileño siempre se habla de su competividad en función a los incentivos fiscales. ¿Hoy son la panacea para hacer frente al problema del tipo de cambio?
-Depende del sector. Hay rubros, como es el de procesamiento de alimentos, donde nadie puede competir con los argentinos. Por otra parte, si tomás los incentivos provinciales argentinos, la verdad es que son mucho más fuertes que los que hay en Brasil. El punto es que si hablás con inversores extranjeros que se instalan en territorio brasileño, lo que se ve es que van más allá de los incentivos. Ellos ven las posibilidades de expansión del mercado de consumo. Por ahí muchos están haciendo inversiones en San Pablo o Minas Gerais donde el fuerte no son los incentivos, pero está el mercado.
-¿Y cómo ve hoy el empresario promedio a la Argentina?
-Hablando con inversores brasileños que están evaluando el mercado argentino, todos coinciden en que es un mercado fuerte que tiene una clase media importante. Pero lo que les hace pensar dos veces a la hora de invertir en la Argentina es el tema de la previsibilidad. Esto impacta de manera directa a las inversiones brasileñas en este país. La falta de previsibilidad es un costo para un país. Del otro lado, está el costo para levantar capital y hacer inversiones aquí. Son dos temas importantes y están interrelacionados.
-Uno de los puntos clave y que más preocupa a los empresarios argentinos es el futuro del real brasileño. ¿Hay posibilidades de que Brasil devalúe de cara al año próximo?
-El tipo de cambio es lo más difícil de predecir. Todos los que lo hicieron no lograron acertar. Pero, de todas formas, podemos asegurar que la situación de Brasil hoy está totalmente vinculada a que sigue habiendo un fuerte ingreso de fondos por inversiones productivas e inversiones de portfolio, es decir, de corto plazo. Hay algunos estudios que dicen que esto podría reducirse después de 2012. Pero la verdad es que el real hoy está sobrevaluado y el Gobierno brasileño no tiene mecanismos para corregir esto.
-¿Cuál sería entonces el tipo de cambio de equilibrio, que actualmente está levemente por encima de los 1,50 reales por dólar?
-Hay un estudio oficial en Brasil que marca que hay que entender que el real sobrevaluado afecta, de un lado, a la producción brasileña, pero tiene un efecto positivo para la producción que utiliza muchos componentes importados. Y esto va de electrónica hasta aviones. Entonces, la importación es muy importante en Brasil, hay que tener en cuenta ambos lados. Y el estudio menciona que el tipo de cambio de equilibrio sería de 2,20 reales por dólar.
-Por último, se cumplieron seis meses de Dilma Rousseff en el poder. ¿El tiempo demostró que ella efectivamente no tiene el perfil de Lula?
-Lula tenía una visión de mucho compromiso con el Mercosur. Dilma también lo tiene, pero la forma de negociación es distinta, porque ella tiene una agenda interna muy fuerte. Ella está preocupada por la cuestión de las reformas, las demandas de infraestructura, la Copa del Mundo. Esto quedó demostrado en que viaja mucho menos que Lula. O sea, no tiene pretensiones globales como Lula tenía. Y por eso la paciencia estratégica no es el fuerte de su carácter.
Fuente: iprofesional
Copyright © IEFER, 2009. Todos los derechos reservados