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Desde la consultora Economía & Regiones destacaron que, ante la creciente demanda y el encarecimiento continuo de los productos locales, los artículos del exterior le están dando un poco de oxígeno al IPC.
Publicado Viernes 17 de Septiembre de 2010
| Con aumentos de precios crecientes y un tipo de cambio nominal prácticamente estable, la inflación se dolariza afectando las inversiones, la competitividad de la economía y el nivel de actividad. Según la consultora Economía & Regiones (E&R), este fenómeno, denominado "inflación en dólares”, es la contracara de la apreciación del tipo de cambio real. En otras palabras: el mantenimiento de un tipo de cambio depreciado hace que los productos y factores de una economía sean relativamente baratos (con lo que se brinda protección a la producción nacional estimulando la inversión y el empleo); pero si los precios de estos productos y factores aumentan más que el tipo de cambio, su costo medido en dólares también aumenta. Y un incremento -en dólares- del precio de los bienes, de los servicios, del capital y del trabajo encarece toda la estructura productiva local haciendo que la inversión productiva (también) se torne cara y poco atractiva; lo que termina por frenar la generación de empleo y el crecimiento económico. Para peor, debido a esta aceleración del aumento de precios y a las expectativas de inflación que han formado los agentes económicos durante los últimos meses, "la actual administración ha perdido la capacidad de utilizar la política cambiaria como fuente de competitividad y protección a la producción local", alertaron. Como contrapartida, el tipo de cambio nominal funciona hoy en día como ancla anti-inflacionaria. Por lo tanto, el Gobierno no está en condiciones de mejorar la competitividad del tipo de cambio porque los efectos de una de valuación se verían inmediatamente compensados por el incremento de los costos internos, haciendo que la depreciación “real” sea nula. Según E&R, a esto se suma el fuerte aumento de las importaciones -en los primeros meses del año-, que si bien el Gobierno intenta mantenerlas controladas mediante el uso de herramientas, como las licencias, hoy "funcionan como ancla anti-inflacionaria, al expandir la oferta agregada y descomprimir los excesos de demanda". Freno a la inversión Sin embargo, un efecto negativo de la inflación es que la producción de bienes no transables también se ve distorsionada (aunque sea en forma indirecta), que impacta encareciendo la estructura de costos en dólares; Y, dependiendo de la capacidad de trasladar ese aumento de costos a los precios finales, la distorsión de precios relativos puede terminar por frenar la inversión productiva. Por un lado, la inflación en dólares se acelera sucesivamente en los últimos meses hasta alcanzar un 18,4% interanual en Julio. Dicho de otro modo, suponiendo que los precios de los bienes (transables) de EE.UU. se mantuvieran constantes, la economía local habría perdido un 18% aproximadamente de competitividad-precio respecto del país del norte en los últimos doce meses. "A su vez, a pesar de la mega devaluación de diciembre de 2001, el nivel general de precios los bienes argentinos se encuentra sólo un 8% por debajo de los niveles exhibidos a la salida de la convertibilidad. La estabilidad del tipo de cambio junto con el incremento de los salarios, también encarece el precio del factor trabajo medido en dólares, que se traslada a toda la estructura de costos de producción", explicaron. En este caso, el salario medido en dólares presenta un incremento interanual mayor al 19%. Y los salarios dolarizados sons solamente un 6% más baratos que en diciembre de 2001. FUENTE: Infobae Profesional |
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