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La economía al rojo vivo: crecen los cuellos de botella en varios sectores estratégicos

Por falta de inversión, el uso de la capacidad instalada llegó en algunas actividades al 93%. Los analistas y el Gobierno ya encienden la luz de alerta

Publicado Sábado 25 de Septiembre de 2010

El lento ritmo de recuperación de la inversión se está convirtiendo en una de las grandes trabas para el desarrollo de la Argentina.

La insuficiente oferta de bienes y servicios no sólo amenaza con mantener elevada la tasa de inflación, sino que además ahora impone serios límites al crecimiento sostenido de la economía.

Así lo reconocen analistas. Perotambién lo refleja el último informe del INDEC sobre uso de la capacidad instalada, en el que se muestraque cada vez son más los sectores industriales que están enfrentando cuellos de botella y, en particular, aquellos que tienen un mayor peso sobre la economía.

En agosto, el indicador oficial mostró que la industria está utilizando un 79,1% de su capacidad, lo que representa una suba de cuatro puntos en tan sólo un mes. Asimismo,éste es el segundovalor más alto del año, después del 79,5% registrado en abril. El caso más preocupante es el de las industrias metálicas básicas, que están vinculadas a la producción siderúrgica y que engrosan el producto industrial. En dicha actividad, la utilización de la capacidad instalada ascendió al 93%, por lo que tocó el récord de los últimos años. Las siguió de cerca otro sector fundamental para las exportaciones y el ingreso de divisas como lo es el petrolero: el refinamiento de crudo alcanzó un pico del 90 por ciento.Esto explicael progresivo deterioro de las reservas de petróleo que alcanzaron el año pasado su menor nivel en dos décadas. “Hoy el país sólo exporta naftas, importa gas oil y hasta fuel oil de mala calidad. Argentina ha perdido la autosuficiencia energética que lo caracterizó por décadas, en un momento en el cual el precio del petróleo avanza”, señaló recientemente el director del área Académica de Economía del IAE, Eduardo Fracchia. En tanto, el rubro automotor llegó al 84% de su capacidad instalada, pese a que -en lo que va del año- se anunciaron inversiones en el sector por un valor de $2.500 millones y a que muchas terminales planean aumentar su capacidad, proyectándose un nuevo récord de fabricación anual que podría superar las 680 mil unidades, superando en más de 10% al 2008. Con referencia a la encuesta cualitativa industrial, que mide expectativas de las firmas,el 79,9% de las empresas no advirió cambios para septiembre con respecto de agosto; mientras que el 12,9% previó una suba y el 7,2% anticipó una baja.

Luces de alerta Los datos oficiales coinciden con los informes de las consultoras y las cámaras empresarias que ya encendieron luces de precaución respecto deltecho que está alcanzado la recuperación iniciada el año pasado. En este sentido, la UIA señaló en su último informe que, si bien “se mantiene la tendencia favorable, desde mayo las tasas de crecimiento interanual muestran una desaceleración”. Entre los principales motivos, la entidad destacó el comportamiento de la base de comparación, ya que hacia mediados de 2009 la actividad comenzaba a recomponerse gradualmente, lo cual tiende a moderar la tasa. Sin embargo, también reconoció la existencia de cuellos de botella. “Al igual que el mes de junio, algunos sectores observaron retrocesos puntuales, ocasionados por restricciones en el suministro de gas, en un contexto en el que la oferta no logra satisfacer a la demanda, en especial durante el período invernal, debiéndose recurrir a importaciones o al uso de combustibles líquidos alternativos, ocasionando mayores costos en el proceso productivo”, indicó la UIA. En este sentido, algunos segmentos industriales ralentizaron su ritmo de crecimiento. Sucede que, tras una fase inicial de recuperación acelerada asentada en reutilización de capacidad ociosa, la continuidad del crecimiento comenzó ademandar ampliaciones. “Esto se da en un marco en el cual la inversión y el empleo se encuentran respondiendo con cierto rezago, dado el incremento de los costos industriales y el avance de las importaciones”, admitió la entidad fabril. La misma inquietud puede leerse en los llamados de la Presidenta a “agrandar la capacidad instalada”, en momentos que el presupuesto nacional del 2011 estima que el PBI crecerá en torno a un 4%, apenas la mitad de lo que lo hizo este año. Para alcanzar esa meta, los expertos aseguraron que no alcanza el ritmo de inversión actual, que representa cerca de un 22% del PBI. Por el contrario, advirtieron que se necesita incrementar en 3 puntos porcentuales la participación en el PBI. Pero es muy difícil que eso suceda teniendo en cuenta que ese nivel está por encima de los récords logrados en los últimos ocho años y que algunos economistas ya perciben “una brusca desaceleración en la inversión”. Esto es así porque muchas empresas todavía no se deciden a ampliar la capacidad de sus plantas e infraestructura. Pese al incremento de la producción y el consumo desde principios de año, en la industria reconocen que prefieren “esperar y ver” cómo evoluciona la demanda a mediano plazo y qué novedades pueden traer las elecciones presidenciales, mientras extienden todo lo posible el arrastre del “efecto rebote”. Esto se refleja también en el crecimiento que han experimentado las horas industriales trabajadas. Durante el segundo trimestre de 2010, registraron un incremento del 7,6% interanual, mientras que la cantidad de obreros ocupados lo hizo sólo un 1,4% y el salario real 1,2%, según información del INDEC y de la Sociedad de Estudios Laborales (SEL). Para el director del SEL, Ernesto Kritz, “esto sugiere que el crecimiento industrial se basa, antes que en la expansión del empleo, en una mayor intensidad de uso de la dotación existente”. Pero también evidencia “el escaso aumento de la inversión en capital físico”, explicó Kritz en un estudio reciente.

Inversión e importaciones Los analistas aseguraron que hay una ralentización del crecimiento de los dos principales componentes que integran hoy la inversión: la construcción y el equipo durable de producción. Según un informe de Finsoport, la construcción es el componente de mayor peso en la inversión, con una incidencia de 56 por ciento. Sin embargo, en junio-julio de este año se expandió a un ritmo de entre 7% y 8%, por lo que comenzó a experimentar una desaceleración respecto de las tasas de dos dígitos alcanzadas entre marzo y mayo de este año. Dentro de este rubro, las obras viales y de infraestructura “registraron incrementos moderados en los últimos dos meses”. Este no es un dato menor, considerando que dichos segmentos son vitales para expandir la capacidad de reproducción de la economía. El otro punto débil de la inversión es el equipo durable de producción. Los datos sobre importaciones de bienes de capital muestran un “menor dinamismo” que las estadísticas de cuentas nacionales, específicamente en el segundo trimestre. “Los datos de comercio exterior dan cuenta de una sensible desaceleración en las compras de bienes de capital extranjeros en julio”, afirmó el informe de Finsoport. Asimismo, añadió la consultora, el mayor dinamismo al interior de dichas compras recayó en las compras de equipo de transporte industrial durante los últimos meses, en desmedro de la adquisición de maquinaria y equipo. En lo que va del año, la inversión acumuló una expansión del 14,6% anual. Orlando Ferreres indicó que el pilar de esta recuperación es el dinamismo de las importaciones de bienes de capital. Al igual que la UIA, la consultora señaló que “gran parte de este dinamismo está vinculado a la baja base de comparación, puesto que en este período de 2009 el componente de equipo durable importado acumulaba una caída del 32,3% anual”. No obstante, este proceso también se vio potenciado por la apreciación cambiaria que hace más barata la compra de maquinaria y equipo importado.

El estancamiento del tipo de cambio multilateral real a partir del 2007 y la crisisfinanciera del 2008favorecieron el abaratamiento de las importaciones y, con ello, la llegada de bienes de capital del exterior, del que la industria local depende notoriamente. La contracara de este fenémonoes que una porción importante de los bienes importados son piezas destinadas al ensamblaje local con un bajo valor agregado y suelen redundar en una sustitución de la producción y el empleo local. Esto sucede en el sector automotriz. Pese a las crecientes exportaciones de autos, las terminales importan más de un 70% de las autopartes ensambladas a nivel nacional, por lo que el déficit comercial ha crecido en los últimos años. En otros casos, las importaciones ponen en riesgo a sectores menos competitivos y trabajo intensivos que dependen de las políticas proteccionistas, con las consecuencias que ello acarrea para la generación de nuevo empleo. Más allá de esto, los niveles de inversión todavía no han recuperado los máximos alcanzados en los meses previos a la recesión de 2009. De esta forma, el proceso inversor vigente pareciera tener que ver más con una recuperación que con aumentos del nivel de inversión. Por ello, “resulta vital para el crecimiento de mediano plazo encauzar los esfuerzos de inversión hacia la expansión de la capacidad instalada”, señaló en un informe reciente Orlando Ferreres. Juan Manuel Barca ©iProfesional.com

Fuente: iprofesional

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