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Las expectativas están puestas en qué harán los tenedores con los dólares depositados en sus cuentas. El pago representa más del 10% del monto total negociado en bonos en 2009.
Publicado Miércoles 4 de Agosto de 2010
El segundo semestre del año entraña obligaciones por casi $24.000 millones para el estado argentino entre amortizaciones de capital e intereses. De esos compromisos, se destaca el pago correspondiente al Boden 2012 que se efectuará mañana con los fondos provenientes de las reservas del Banco Central por casi $8.900 millones. Este pago representará no sólo el comienzo de la segunda etapa del año en materia de financiamiento público sino la cancelación de uno de los vencimientos más importantes. Desde el punto de vista de los inversores, las expectativas están puestas en que harán los tenedores de Boden 2012 con los dólares depositados en sus cuentas. El pago representa más del 10% del monto total negociado en bonos en 2009. Si se decidiera reinvertir en el mercado argentino esta suma, la presión compradora podría elevar aún más los precios de los títulos argentinos, favoreciendo al gobierno en su estrategia para colocar nueva deuda a tasas de un dígito. La reinversión de la renta no está garantizada aunque la tendencia a la baja del riesgo país parece ser cada vez más pronunciada en tanto la “fuga de capitales” cede terreno. La demanda de bonos de Argentina se amplió al disiparse las dudas sobre la capacidad de pago en el corto plazo. Si se toma como referencia el bono Global 2017, que fue entregado como parte del canje, el retorno en dólares que se ofrece se ubica en un 9,4% anual. Sin embargo, el costo del endeudamiento sigue siendo muy elevado si se lo compara con los países vecinos. Tanto Chile como Brasil, e inclusive Perú, ostentan tasas de rendimientos por sus bonos inferiores a la mitad de lo que paga Argentina. El riesgo país busca consolidarse debajo de los 700 puntos cuando estos países tienen niveles inferiores a los 300 puntos (por ejemplo, Brasil 214 puntos). Esto impacta directamente en el costo de endeudamiento interno y el riesgo asociado al sector financiero interno. Las erogaciones se efectuarán con dinero proveniente del fondo creado con las reservas y utilidades del Banco Central que le asegura al gobierno un “soporte financiero” ante la imposibilidad de recurrir a fondos internacionales para refinanciarse. En tanto no se consiga que Argentina coloque nueva deuda a tasas inferiores al 10%, no se harán nuevas colocaciones sino que se tomarán las fuentes de fondos internas, con Anses y BCRA a la cabeza. Los inversores parecen mantener la confianza en la “política de desendeudamiento” con esta señal que se suma al optimismo generado tras el cierre del canje que dejó a Argentina cada vez más cerca del fin definitivo de la situación de default. El bono se afirma en las alturas históricas de su cotización, superando los $370 por 100 nominales, dejando un rendimiento de 188% para quienes lograron comprar en los mínimos históricos de $129, verificados tras la caída de Lehman Brothers. Todo esto en un mundo que todavía desconfía de la solvencia fiscal del estado argentino.
FUENTE: abeceb.com
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