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Para muchos expertos, será la próxima pieza del dominó que caerá arrastrada por la crisis. Durante años se consideró que España era el país más vulnerable después de Grecia, Irlanda y Portugal. Pero la atención de los inversores ahora se centra en esa nación. ¿Por qué?
Publicado Martes 12 de Julio de 2011 en Finanzas
Si se compara la actualidad de las "dos penínsulas", ambos países tienen retos distintos. El año pasado España registró un rojo fiscal de casi el 10%.Y hasta se vio obligada a reestructurar sus cajas de ahorros. Sin embargo,su endeudamiento -en relación al PBI-resulta menor que el promedio de la Eurozona y hasta el Gobierno "se entusiasma", al ver algunos indicios que marcan un cierto repunte de su economía.
En cambio, el déficit de Italia es apenas la mitaddel español y aún no ha tenido que apuntalar a sus bancos. Pero, por otro lado, en laúltima década apenas logró crecery, para peor,su deuda estácasi 20%por encima desu PBI, una proporción sólo superada por Grecia. Así las cosas, los temores sobre el futuro de ambos países hicieron quesus primas de riesgo subierancon fuerza este lunes, marcando nuevos máximos desde antes de la introducción del euro.
"Too big to fall" o "demasiado grande para caer" El ataque que viene sufriendo Italia desde hace algunas semanas y, muy especialmente, la ofensiva de las dos últimas ruedas le han dado un vuelco dramático a la crisis. Rescatar a la tercera economía de esa zonaobligaría a movilizar nada menos que 1 billón de euros, una cifra muy lejana para el fondo de rescate al que contribuyen Europa y el FMI, al que sólo le quedan 600.000 millones, tras el uso dado paralos rescates de Portugal e Irlanda. Esta situación para algunos analistas no es novedosa.Hace un año y medio el economista Nouriel Roubini había advertido que el problema no eran estos dos últimos países ni Grecia, sino España e Italia. La cuestión es muy sencilla: sondos naciones demasiado grandes para dejarlas caer, pero, también, dos economías excesivamentegrandes para poder rescatarlas. El desplome de cualquiera de las dosamenazaría la supervivencia del euro, y podría llevar a unanueva recesión mundial, cinco años después de iniciada la crisis financiera global. El caso es que la economía italiana es una vez y media mayor que la española ysu deudaes casi el triple que la de la Madre Patria(supera los 1,8 billones de euros). Kike Vázquez, analista del medio españolCotizalia, destacó que "pese a tener unadeuda galopante y una corrupción endémica,hasta el momento poca genteparecía preocuparsepor la situación deItalia". "Hoy está en el desfiladero y, si no hace algo, podríaponer en jaquea toda la Unión Europea", sostuvo Vazquez. "Estamos ante un ´too big to fall´y eso es algo muy grave. No es lo mismo Grecia, Irlanda o Portugal que un país que tiene unadeuda superior a la de Alemania",graficó el analista. Otro experto, en este caso Tim Jenkins, de la BBC, consideró que "hasta ahora ese país ha sido capaz de pagar con comodidad sus préstamos gracias a su peso específico, pues es la tercera mayor economía de la Eurozona". "Sin embargo, la situación parece habercambiado notoriamente en este último tiempoy ello se refleja en la bolsa de Milán, que cayó casi un 8% en apenas dos ruedas. En este contexto, los mayores perdedores fueron losbancos,que sonacreedores del Gobierno",señaló Jenkins. Pero este retroceso no es puntual ni responde a un "espasmo" del mercado. Si se observa la evolución de lasacciones de los bancos itálicos,sus caídas ayudan a explicar los temores que sobrevuelan sobre la deuda de ese país, pues son los mayores tenedores de la misma. En el corto plazo (un mes), seregistraron derrumbesdel orden del 23%, quese extienden al 42,6%para los seis meses yhasta un 62%,si el horizonte se estira a un año.

Si la evolución de las cotizaciones de un papel determinado puede ser considerada como anticipatoria, entonces está todo dicho. Esta pérdida de confianza hizo quevarios fondos de inversiónse muestrenmenos proclives a prestarle dinero al gobierno de Silvio Berlusconi, lo que podría subir aún más el costo de los créditos. Ello lo reflejó el diario británico Financial Times que, en su última edición, indicó que ahoralos capitales especulativos están apostando contra la deuda italiana, especulando con la probabilidad de que Roma se vea en dificultades para hacer frente a sus pagos en el corto plazo. Para agregar mayor presión a Roma, la canciller de Alemania, Angela Merkel, dijo que"debe ser el país quien tranquilice a los mercados,implementando y cumpliendo con programas de ahorro y con planes de consolidación de las cuentas públicas". "La Eurozona tiene que salir ya a apoyar explícitamente a Italiay lograr queBerlusconi llame a elecciones anticipadas.Desde el punto de vista económico, urge que el Banco Central Europeo (BCE) otorgue flexibilidad - temporal y de garantías- a las líneas de liquidez bancaria", sostuvo el economista Luis Palma Cané. ¿Por qué cambió el humor del mercado? Según varios analistas consultados poriProfesional.com, el cambio se debe fundamentalmente a cuatro factores:
"El caso de Italia es muy sensible para todo el Viejo Continente, ya que hace añosviene perdiendo competitividad y, por lo tanto, exportaciones. Es por ello que unbuen número de empresas emigró hacia Europa Central o incluso Libiaentre otros destinos, en busca de mano de obra más barata", manifestó Gabriel Holand, de HRGlobal. "Incluso la compañía italiana más emblemática,la mismísima Fiat amenazó con irse, olvidando la deuda que tiene con el Gobierno italiano, que la ayudó de mil maneras", agregó el experto. Para Palma Cané, "el problema de Italia es más político que económico". La cuestión es que, en su visión, "hace tiempo que se conoce la corrupción, la burocracia estatal, la pérdida de productividad industrial, la diferencia Norte/Sur y la deuda creciente. Por lo tanto, nada ha cambiado en lo económico; pero sí en lo político". "Berlusconi ha perdido poder, pues los sucesivos escándalos lo han deteriorado de manera irreversible", agregó.
En un intento por tratar de superar la crisis, el ministro italianoGiulio Tremonti anunció nuevas medidas de ajuste, por un valor de 40.000 millones de euros a lo largo de cuatro años, aunquela mayor parte de los recorteslos pospuso recién para el 2014. "La bomba estallócuando el Premier puso en duda lacapacidad de su Ministro de Economía para implementar el plan de reducción, que no es aceptable por la sociedad y que será modificado en el Parlamento", destacó Palma Cané. Ello fue el detonante para que los mercados pusieranen duda la posibilidad con la que cuenta Romaparaimplementar un programa de austeridad riguroso. En este marco, la prensa italiana especula con queel funcionario podría abandonar su puestopor presuntos problemas de corrupción, por lo que su plan naufragaría. A todo esto se suma unfuerte componente especulativo, a manos de los fondos de inversión, que apuestan a una complicación de la situación de la deuda italiana. Y como si fuera poco,las calificadoras de riesgo también aportan su granito de arena,yaque -una vez más actuando como "profetas de lo obvio"-ponen en duda la solvencia del Estado italianoy de los principales bancos. En tanto, en su último informe económico, Greg Fuzesi, analista de JP Morgan, aseguró que eldebilitamiento de la economía italiana avanza a toda marchasuperando incluso el de España "Después de haber tenido una recesión tan profunda como la de Alemania, laeconomía italiana tendría que haberse recuperado con fuerza.No obstante,duranteeste último tiempo,Italia creció menos que España,a pesar de que esta última nación enfrenta retos mucho mayores", sostuvo Fuzesi. Haciéndose eco de la crisis, The Wall Street Journal aseguró queel país corre el riesgo de contagiarse "la gripe española". Con ello insinuóque,a diferencia de lo ocurrido desde un largo tiempo a esta parte, se especula con queestaría más cerca de ser el siguiente en caertrasGrecia, Irlanda y Portugal. Según expertos internacionalesItalia necesita pedirle al mercadoalrededor de lamitad de los 222.000 millonesde euros que tenía planeado tomar este año, mientras que España tienenecesidades de financiamiento por 40.000 millones de euros. Una cifra muy elevada para las actuales circunstancias.
Fuente: iprofesional
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