IEFER Profesional
A pocos días de la asunción de Cristina, el líder camionero ya dejó en claro que "quiere su pedazo" de poder. Siente que parte del triunfo es suyo, tras encolumnar a los trabajadores a votar por el oficialismo. Pasó factura por haber ayudado cuando "las papas quemaban" con el campo. ¿Cómo sigue?
Publicado Sábado 17 de Diciembre de 2011 en Economia
No pasó una semana desde la reasunción de Cristina Kirchner y ya se comprueba lo que muchos sospechaban: que el hecho dehaber triunfado con una mayoría aplastante de 54% no significaen absoluto queno vaya a tener oposición.
Sólo que, en vez de ser una resistencia externa -ante la debacle de los partidos opositores- será una reacción salida de laspropias filas del peronismo.
Así,el oficialismoparece hoy volver recrear una de susbatallas clásicas: la de unala sindical-cultora de una ortodoxia peronista- yotra de extracción universitaria, con un discurso izquierdista.
No en vano ayer, en las inmediaciones del estadio de Huracán, loscánticos insultantesque entonaron losseguidores de Hugo Moyanotuvieron un destinatario preferido:La Cámpora, esa agrupación juvenil a la que Cristina ha transformado en su gran apoyo político y a la que el líder de la CGTcalificó como un grupo de "chicos bien".
Junto a las dedicatorias poco amigables para con los militantes "camporistas", los asistentes volvieron a corear una de las frases que más inquietud provoca en los oídos de la Presidenta:"Si lo tocan a Moyano, les paramos el país".
Elmensajedel líder de la CGTfue bien claro. No solamente se resistirá a ser fustigado en los discursos presidenciales, sino quereclamará lo que él cree que le corresponde.
Es decir, su retribución por haberapoyado a Cristinaen 2008 y 2009,cuando "las papas quemaban",en medio de una economía recesiva y con el trasfondo delconflicto con el campo.
"Si uno mira los últimos añosMoyano fue consecuente. Acompañó a Nestor Kirchner sin medias tintas ysiempre que se lo necesitó estuvo", destaca Alberto Fernández recordando cómo fue la relación entre el líder gremial y el ex Presidente.
"En elconflicto ruralse pusoadisposición del Gobiernopara traer carne y se opuso a los que cortaban las rutas", recuerda.
En definitiva,Moyano cree-y lo dijo explícitamente- queuna parte nada desdeñable del 54%de los votos de la reelecciónle pertenece. Y, como dirían los Ratones Paranoicos, ahora "quiere su pedazo". Moyano apuesta fuerte "Este no es el mismo líder de la CGT que jugaba a la defensiva.Estamos viendo un Moyano recargado, que ahoraquieresu protagonismo político", sostiene Sergio Berensztein, director de la consultora Poliarquía. Para este politólogo,hay que tomarse en serio su alusióna la situación política del Partido Justicialista ("una cáscara vacía", según el sindicalista) y larenuncia a su cargo.
"Laamenaza de competir políticamenteesmuy importante, y se constituye en el principal problema del Gobierno. Lo que Moyano está diciendo es que le puede sacar a Cristina algo de ese 54%. Y que si le suma los votos peronistas que apoyaron a Duhalde y a Rodríguez Saa, está encondiciones de ser el principal referente opositor", agrega Berensztein.
En la misma línea, el politólogo Alejandro Corbacho, docente de la Ucema, destaca que lo hecho por la Presidenta de centralizar su gestión en La Cámpora es "unfactor irritativo" para ellíder cegetista.
"Ya había sido muy fuerte el intento de echarlo de la CGT antes de tiempo, y también lo que ocurrió en Aerolíneas Argentinas. Ahorala cosa empieza a tomar un matiz de disputa personal: Cristina hizo suyala victoriapero Moyano pide reconocimiento", observa Corbacho.
Mientras tanto,el Gobierno le hace saber al camionerolo que piensa sobre sus aspiraciones políticas: "Quiere ser como Lula, pero está muy lejos. El traje le queda grande", afirmó Hebe de Bonafini.
Lo cierto es quelos analistas ven una escalada del conflicto, donde eventualmente puede verse afectada la paz social.
"Los dos creen que simplemente le están tratando de torcer el brazo al otro, peroquizás terminen chocando. Sondos personas con intereses fuertes", interpreta Marcos Novaro, director del Centro de Investigaciones Políticas.
En las actuales circunstancias, el analistave a líder sindicalconpocos incentivos como para sentarse a negociar.
"A Moyano, todo lo que no lo mata lo fortalece", grafica Novaro, para quien este conflicto trasciende una mera discusión sobre el peronismo. El ring de las paritarias Uno de los escenarios de esta guerra, que ya pasó de fría a caliente, es el rumbo que tomarán lasnegociaciones salariales.
La Presidenta está decidida a queno haya situaciones que exacerben la inflación, y por eso pide "moderación y responsabilidad".
Quien tiene claro este tema es elpresidente de la Unión Industrial, José Ignacio de Mendiguren, uno de los actores políticos quese mostró más preocupadopor la pelea y por eldistanciamiento Gobierno-CGT.
Entre sus pesadillas está la de "no tener un interlocutor para negociar".
En este contexto, losantecedentesque ya comienzan marcar a fuego losacuerdossalariales, de cara al 2012 no son los mejores.
El Gobierno viene de vetar un acuerdo salarial para los trabajadores rurales, mientras que losdirigentes sindicaleshan dejado en claro quelas negociaciones "no podrán tener un techo".
"Un viejo profesor siempre decía que un conflicto interno del radicalismo es un problema partidario, peroun conflicto del peronismo es un problema para el país. Si esto se agrava,puede darse una parálisis", afirma Corbacho, de la Ucema.
Los politólogos creen que, en el corto plazo,el Gobierno se beneficiacon una pelea con Moyano, sobre todo ante los ojos de la clase media, que no simpatiza con el sindicalismo.
No obstante,tal situación puede cambiar rápidamenteen un entorno recesivo y con una inflación estacionada en un 20 por ciento.
"Es cierto que en 2009, cuando se dio la crisis internacional, Cristina y los sindicatos se pusieron de acuerdo para moderar los salarios y evitar un problema de desempleo", observa Berensztein, de Poliarquía.
Y agrega: "No creo que eso se pueda repetir. Era otra Cristina, que se sabía débil, mientras que ahora se siente super legitimada". Un efecto boomerang Uno de losefectos colaterales más inesperadosde la pelea entre la Presidenta y Moyano es laextraña reunificacióndedistintasfacciones rivales en la CGT.
Sin dudas, un
Fuente: iprofesional
Copyright © IEFER, 2009. Todos los derechos reservados