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Desde el sector empresarial aseguran que el proyecto para repartir las ganancias de las empresas con los trabajadores podría generar una fuerte presión tributaria. Además advierten sobre problemas en futuras inversiones.
Publicado Martes 14 de Septiembre de 2010
En los últimos días el diputado por el Frente para la Victoria, Héctor Recalde, adelantó la iniciativa que presentará en el Congreso para que las utilidades de las empresas se repartan con los trabajadores. El proyecto es impulsado junto con la CGT de Hugo Moyano y busca que el 10% de las utilidades de las empresas se distribuyan entre los trabajadores. Las primeras reacciones del sector empresarial no tardaron en aparecer. Desde la UIA criticaron con dureza la medida y advirtieron sobre la falta de previsibilidad que puede generar la medida: “Esto se parece a Cuba”. La frase corresponde al titular de la Unión Industrial, Hugo Méndez. Luego el dirigente industrial agregó: “Si hay uno sólo que paga, se acaba la fiesta”. En el mismo sentido que Mendez, el abogado y asesor de la Unión Industrial, Daniel Funes de Rioja, manifestó ante los medios que la iniciativa de Recalde iría en contra de lo que necesita Argentina, que es “mostrarse como un país seguro, con reglas de juego previsibles y un entorno favorable para la creación de empresas y de empleo”. Para el presidente de la Unión Industrial de Córdoba, Ercole Felippa, el proyecto para dividir las ganancias con los empleados es un tema que puede ser debatido dentro de un contexto tributario diferente al actual: “En el esquema actual, es una barbaridad, porque a la presión impositiva le sumamos una más. Se podría hacer, si fuera, por ejemplo, a cuenta del impuesto a las ganancias”, explicó Felippa a medios de Córdoba. Rubén Martos, de la Federación Comercial de Córdoba (Fedecom) también resaltó la necesidad de que haya una reforma completa. “Necesitamos un esquema más simple, que todo el mundo pague”, afirmó. La economista Diana Mondino señaló por su parte que “la única forma de generar mayores salarios es sobre la base de la productividad” por lo que “si obligan a las empresas a distribuir una parte de sus ganancias, van a invertir menos”. “En la Argentina a diferencia de México, donde se aplica este tipo de mecanismos, hay rigideces en la economía” explicó Mondino a la prensa, al comparar el proyecto con algunos modelos que se aplican en el mundo. Voces oficiales Recalde, impulsor del proyecto en el Congreso, destacó la necesidad de que se cumpla con un derecho que consta en la Constitución. “En 1957 se reformó la Constitución para incorporar un artículo solo, el 14 Bis que en un párrafo específico dice que los trabajadores tienen derecho en la participación de las ganancias de la empresa, con control en la producción y colaboración en la dirección”. El diputado también argumentó que el reparto de ganancias con los trabajadores podría favorecer el consumo interno y la economía del país. El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, resaltó que la iniciativa oficial está en consonancia con el andar de la economía en los últimos años. “El Gobierno argentino propiciará un debate en negociaciones colectivas para que las empresas distribuyan entre los trabajadores los beneficios de la mayor productividad registrada en la economía en los últimos años”, dijo el funcionario al ser consultado sobre el tema. En el debate sobre las ganancias de las empresas, el oficialismo alzará la bandera de la distribución del ingreso. Allí surge una de las principales proclamas de la presidenta Cristina Kirchner: la distribución Fifty/Fifty.
FUENTE: abeceb.com
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